Clemente Domínguez Gómez, autoproclamado Papa Gregorio XVII de la Orden de los Carmelitas de la Santa Faz, murió en la madrugada del lunes en El Palmar de Troya, una pedanía de Utrera (Sevilla), donde se levanta el templo de esta congregación que ayer seguía recibiendo un goteo de fieles y continuaba sus celebraciones de Semana Santa.

Este sevillano de 59 años fue ordenado obispo en 1976, mediante unos ritos al margen de la liturgia católica, por un arzobispo vietnamita. Un pretendido mensaje de la Virgen, recibido según Clemente en 1978, le hizo autoproclamarse Papa y empezar a editar una serie de ‘documentos papales’, por los que canonizó a Franco, José Antonio, Don Pelayo y Cristóbal Colón, entre otros.