Colegios y el metro, helados por una calefacción deficiente

  • Padres y profesores protestan por la falta de calor en las aulas.
  • En algunas estaciones del suburbano se llega a temperaturas bajo cero.
  • Bibliotecas y facultades de varias universidades, también congeladas.
Frío en la estación de Rivas Futura del metro.
Frío en la estación de Rivas Futura del metro.
ELENA BUENAVISTA

Viajeros, alumnos, profesores y trabajadores helados. Muchos madrileños sufren en sus carnes el frío del crudo invierno recién llegado por un sistema de calefacción deficiente. Ocurre en múltiples puestos de trabajo, pero se registran más incidencias en el sistema de transporte público (sobre todo en el metro), colegios, bibliotecas y facultades.

"Los recortes en Educación se notan. Hay menos dinero y muchos colegios ponen la calefacción tan solo un par de horas, tirando con eso todo el día. Lo peor se lo llevan los alumnos de las plantas más altas, donde el calor llega peor", asegura José Luis Pazos, portavoz de la FAPA Giner de los Ríos. Es lo que critican los padres del IES Gómez Moreno (San Blas). "Es una calefacción antigua, y se pone al mínimo para no gastar. En los laboratorios los chavales van con abrigo", afirma Charo Alcaraz, portavoz del AMPA del centro.

La legislación laboral establece, para oficinas, temperaturas límite de entre 17 y 27 grados y entre 14 y 25 para empleos que requieran de más ejercicio físico (almacenes, fábricas...). "Pero en Metro de Madrid hay al menos 17 estaciones (el 7,1% de las 238 con las que cuenta el suburbano) que, según Inspección de Trabajo, no cumplen con esta normativa", asegura Ignacio Arribas, portavoz de  CC OO en el suburbano.

Rivas Futura, la más fría

Entre las estaciones más frías destacan las de Colonia Jardín (L10), Nueva Numancia (L1) y, sobre todo, Rivas Futura (L9). "Aquí se llega fácilmente a bajo cero. Es una estación cerrada, pero abierta a ambos lados del túnel", asegura a 20 minutos un trabajador de la parada. Este periódico comprobó como, a las nueve de la mañana del miércoles, el andén estaba gélido. Incluso se veía el vaho de los viajeros. "Al niño lo llevo todos los días bien tapado. Lo peor es cuando se pierde un tren y tienes que esperar 10 minutos para el siguiente. No hay más que mirar cómo va la gente por aquí", asegura el padre y usuario Francisco Avilés. "Una línea tan nueva y tan cara... ¿cómo pueden hacer este tipo de cosas?", se pregunta.

Los colegios no son las únicas infraestructuras educativas que deben enfrentarse a las bajas temperaturas. Viejas son ya las reclamaciones que, año tras año, realizan los alumnos de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense. "Son ya tres inviernos sin calefacción. Estamos en clase con abrigos, gorros... Hemos hablado con el rector y no ha servido de nada", asegura Lorena Español, estudiante universitaria, en una carta enviada a este periódico.

Por su parte, en el campus de Moratalaz de la Universidad Rey Juan Carlos quitan la calefacción justo cuando se marchan los alumnos, lo que ha provocado críticas entre las empleadas del servicio de limpieza. También está la Biblioteca Central de Alcorcón. Aunque el Ayuntamiento de la localidad asegura que el problema está resuelto, durante meses fue un quebradero de cabeza. "El 19 de diciembre, teniendo en enero exámenes, fui a estudiar. A los diez minutos ya tenía las manos heladas. El termómetro de la pared marcaba 10 grados", afirma la estudiante Vania M. Muñoz.

También hace unos meses se arregló la climatización de las oficinas de la Seguridad Social de Alcalá de Henares, un edificio nuevo con no más de dos años de vida. "Pero no lo han hecho bien y seguimos pasando frío", declara una trabajadora del centro.

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