Nando Parrado
Biografía: Empresario uruguayo. Publica Milagro en los Andes (Planeta), sobre sus 72 días de odisea en la cordillera andina. (Jordi Soteras) Jordi Soteras

La película Viven! puso rostros al calvario de los Andes. Nando Parrado fue uno de los que cruzó la cordillera nevada para pedir auxilio. Se salvaron 16 de los 45 ocupantes del avión.

A pesar de todo, le gusta viajar y la velocidad.
Los coches y las motos me gustaban antes pero no me animaba. Cuando salí de ahí pensé que tenía la posibilidad de vivir de vuelta y hacer lo que realmente me gustaba. No tiene nada que ver con el riesgo ni ningún sentimiento. Podría haberme quedado parado pero quería sentir lo que me gustaba.

Eramos chicos sin problemas. Nos gustaban el deporte, las chicas y la cerveza"

En octubre de 1972, cuando se suben al avión, formaba parte de un equipo de rugby de niños bien de Montevideo.
Éramos chicos sin problema, nuestros padres trabajaban para nosotros. Me gustaba el deporte, las chicas, la cerveza y no tenía problemas económicos.

Y se encuentran en medio de un glaciar sin nada. ¿Cómo les cambian 72 días?
Cambia des de el primer día. No puedes creer que estás en un sitio así. Por eso cuando hay cambios en mi vida los acepto, vengan del lado que vengan. Un día estaba estudiando en mi cuarto y 48 horas después estábamos viviendo como animales en un glaciar. Ese cambio es brutal y te enseña a adaptarte. Tal vez la educación que teníamos nos ayudó, la de familia, colegio, religiosa. Cada uno dio lo mejor que tenía, de lo que conocía: de biología, de astronomía, anatomía, de expediciones y conjugado todo pudimos al final salir de ahí.

Funcionaron como un equipo

¿Ser de un equipo les ayudó a sobrevivir?
En un avión regular hubiera sido más difícil sobrevivir seguramente porque 15 minutos después del choque nosotros ya estábamos trabajando como un equipo. En un avión normal hay gente desconocida y seguramente se crearían conflictos, que una vez empiezan se agrandan.

¿Tras el accidente surgen nuevos líderes o se mantienen los que tenía el equipo?
Al comienzo los que eran nuestros líderes se erigen como líderes pero después la antorcha va pasando de manos. Marcelo, por ejemplo, que era un líder excepcional quiebra al descubrir que nos habían dejado de buscar. Él creía que el rescate vendría y por ello nos sostenía a todos. Pero de repente se le cae toda la verdad y lo mataron.

Yo sólo quería irme de allí. No queía morirme"

Pero no consigue arrastrar a los demás
No, surgen otros. Y visto de fuera parece que yo surjo también de líder pero yo sólo quería irme de allí, no quería morirme ahí. Y el que venga conmigo que venga.

¿Deseó morir alguna vez?
En la avalancha ya no podía más. Ni físicamente; estaba atrapado entre toneladas de nieve. Mis amigos creyeron que había muerto y hasta los tres días no empecé a moverme.

¿Qué necesidad tiene de escribir el libro 34 años después de los hechos y con una película?
A mi me encuentran las cosas. Empecé a escribir en los aviones sobre el accidente para mi padre y mi familia. Pero un amigo envió unos capítulos a un editor de Nueva York. Y ahora se publica en 34 países y 14 idiomas.

No he escrito el libro para cerrar un círculo

¿Entonces no es una terapia?
Noooo. No tiene nada que ver con cerrar un círculo. Eso se piensa des de fuera.

Algunos compañeros se agarran a la fe y usted busca aliento en su padre y en la novia que no conocerá.- ¿Le salvó el amor?
Sí, veníamos de familias muy católicas. Yo, ante la duda rezaba. Yo tenía 20 años y mucho tiempo para pensar. Y sabía que en algún lugar del mundo había una chica que iba a ser mi mujer pero no nos encontraríamos porque me iba a morir. Yo quería tener las sensaciones del amor, lo que mueve el mundo.

La convivencia en medio de la nada

¿Fue dura la convivencia? ¿Surgieron confrontaciones?
No hubo violencia ni situaciones duras. Nos apoyábamos los unos a los otros.

Nunca fuimos tan buenos hombres como en los Andes

En situaciones límites, ¿no sale lo peor de cada uno?
Salió lo mejor de cada uno. Siempre decimos que nunca fuimos tan buenos hombres como allí. Nosotros íbamos a morir, sin posibilidad de sobrevivir. Hasta el último minuto del día 71 yo pensé que me moría. ¿Cómo te comportarías tú si te dijeran que te queda una semana vista? Te cambia la vida.

¿Nadie se dejó morir?
Hubo que sí y algunos murieron y otros no. Boby Fraçois no hizo nada por sobrevivir, no se movía, lo masajeábamos, le dábamos de comer... Y nos decía: "Si yo salgo de ésta voy a ser vuestro esclavo toda la vida". Hoy cuando nos vemos se lo recordamos y le decimos "vos sois nuestro esclavo, traédme agua". (ríe).

¿Cuándo pudieron hablar sin dramatismo?
Para nosotros siempre fue un tema hablable.

Comerse a los compañeros

Tu mente cambia y es un radar que te lleva a la única comida que hay

¿Quién da el primer paso de comerse los cadáveres?
Llegamos a la misma conclusión a la vez. Estás a 4.500 metros de altura y lo único que hay es nieve y roca y escuchas en una radio que no te buscan más. Estás sin comida, sin agua, sin ropa, sin saber dónde estás y con una condena a morirte. Es lo mismo que si el médico te dice que te queda una semana de vida. Tu cáncer es total y vas a vivir una semana, vas a venir a hacerme la entrevista a mi? Tu mente cambia y es un radar que te lleva a la única comida que hay.

¿No tuvieron que vencer resistencia moral?
No existió. Existe a fuera. Allá arriba no hay reglas, no era el cuerpo de un amigo, era comida.

Algunos de los supervivientes, admitieron los cuerpos como si se tratara de una comunión del cuerpo de Cristo.
Perfecto. Para Liliana, que tenía cuatro hijos, eran sus hijos. ¿Cuántas madres harían más que eso? Cada uno tenía su justificación pero era la única posibilidad

¿Volvería a repetirlo?
Todo el mundo lo haría. No tengo ninguna duda porque el 100% de nosotros lo hicimos. ¿Qué es lo fantástico? Si tu hijo necesita un hígado se lo ponen. Le operan en lugar de ponérselo por la boca. ¿Cuál es la diferencia?

¿Le molesta el morbo que levanta el tema de comer carne humana?
Es un tabú y reconozco que es un tema más interesante que decir tenían sed.

Te ibas muriendo cada día. Perdí 40 kilos

¿Qué fue lo peor de todo, el agua, el hambre o la sed?
La sed. El hambre duele al comienzo y luego se va el dolor y te queda lo mental. Te ibas muriendo cada día. Yo perdí 40 kilos de peso.

Porque la carne no sacia
Nunca. Era un mantenerse vida pero cayendo. Y una vez que agarras una bajada ya caes rápido y ni comiendo nada puedes subir. Les pasó a chicos que no tenían bastante con la comida que consumían. Después te empiezan las infecciones internas porque pierdes el sistema inmunológico.

¿La familia de los supervivientes entendieron lo que ustedes hicieron?
Sí, ellos dijeron que menos mal que había 45 para que podamos tener 16 hijos de vuelta. Nos quieren como hijos. Supongo que en su yo más íntimo cuando nos ven piensan porqué sobrevivimos nosotros y no sus hijos. Es un sentimiento humano lógico.

Nunca olvidaré el ruido de las pisadas en la nieve

¿Qué imagen tiene cuando recuerda aquellos 72 días?
El frío y el silencio. Pero igual lo más fuerte es el ruído de las pisadas en la nieve. Ese ruido no lo voy a olvidar.

¿Sobrevivir fue un milagro o la fuerza de voluntad?
Yo creo que la fuerza de querer volver a mi padre. Hoy haría lo mismo para volver con mi mujer y mis hijas.

¿Qué aprendió en los Andes?
Durante muchos años si me preguntaban qué cambiaría decía que no me volvería a subir a ese avión pero hoy sé que tendría que volver a vivir eso de vuelta porque sino no tendría a mi familia. Es como un balance y cambio esto por lo otro. Tampoco pienso mucho. Es lo que pasó y punto. Mis hijas no existirían y el placer de haberles dado la capacidad de vivir es lo más fantástico.