La dirección del grupo Kider ha alcanzado un acuerdo con el comité de empresa de Kider Oficinas para poner en marcha un plan social de salidas en la planta de Murga en Ayala. El proceso de adhesión voluntaria finaliza este martes 22 de noviembre y la empresa cifra en 15 personas el excedente en esta fábrica.

Según ha explicado Kider Oficinas en un comunicado, hasta el momento son ocho los trabajadores que se han acogido voluntariamente a este plan social, del que se ha informado a toda la plantilla en una reunión mantenida entre la dirección y todos los trabajadores, tras el acuerdo alcanzado previamente con el comité de empresa de la planta, conformado por los sindicatos USO y ELA.

Kider ha señalado que, en los últimos años, la crisis ha afectado "con fuerza" a la compañía, llegando a tener dos años consecutivos de perdidas, 2009 y 2010. Ese hecho llevó a la empresa a solicitar un informe a una auditoría externa para "conocer la hoja de ruta a seguir para mantener la actividad y el empleo en la empresa", y dicho informe auditor reflejó "un sobredimensionamiento" de la plantilla.

En este sentido, el grupo Kider ha informado de que el informe arroja un excedente de quince personas en Kider Oficinas, con lo que el objetivo del plan social es "dar al grupo la dimensión adecuada para que pueda ser competitivo y mantenerse en el mercado, es decir, sanear la empresa y adecuar la plantilla a las demandas del mercado nacional actual, en clara recesión".

Plan social

El plan social de Kider, que se aplicará a todo el grupo con los ajustes a la naturaleza de cada centro de trabajo, contempla un programa de bajas voluntarias, otro programa de excedencias voluntarias incentivadas, planes de prejubilación, la potenciación de la externalización de servicios, una empresa de recolocación y la reducción de salarios.

Además, el acuerdo alcanzado entre la empresa y el comité para la puesta en marcha del plan social de salidas contempla también el inicio de negociaciones para la firma de un convenio colectivo.

Asimismo, el grupo Kider ha señalado que, para acogerse a las bajas voluntarias, los trabajadores tienen que estar en activo desde 2009, tener una antigüedad mínima de dos años y no poder acogerse al resto de programas del plan. Las condiciones económicas son de 40 días de salario por año trabajado con un máximo de 42 mensualidades, cantidad a la que se sumará otra en función de la antigüedad en la empresa.

Por su parte, a las excedencias voluntarias incentivadas podrán acogerse los empleados en activo que estuviesen trabajando en 2007, que tengan entre 25 y 45 años de edad y una antigüedad mínima de cuatro años. Si el trabajador opta por esta opción, se tramitará su baja y se le entregará una cantidad que variará en función de la antigüedad, así como se le abonará una compensación económica equivalente a 40 días de salario por año trabajado con un máximo de 42 mensualidades.

El plan también contempla planes de prejubilaciones a los que se podrán acoger quienes tengan cumplidos los 56 años y una antigüedad mínima en la empresa de 20. Durante la percepción de la prestación contributiva y no contributiva del desempleo, y hasta el momento en que el trabajador cumpla la edad de 63, 64 o 65 años, el trabajador recibirá una cantidad bruta que, sumada al importe de la prestación contributiva o del subsidio de desempleo, sea equivalente al 85, 90 y 95 por ciento de su salario neto.

Kider ha explicado que, para garantizar la percepción de las cantidades contempladas, la empresa suscribirá una póliza de seguro con una entidad aseguradora mediante el sistema de prima única, designando como beneficiarios irrevocables a los trabajadores. Formalizada la póliza, la entidad aseguradora asumirá de forma plena y directa la garantía del plan.

Además, la empresa ha afirmado que contratará los servicios de una compañía de recolocación "para que los trabajadores puedan acceder de forma más rápida a una alternativa profesional".

Finalmente, Kider ha declarado que el plan social también ofrece la posibilidad de reducciones de salario a los trabajadores que así lo soliciten, que podrán oscilar entre un mínimo del 10 por ciento hasta un máximo del 25 por ciento del salario bruto anual. El trabajador podrá optar por solicitar una indemnización del salario bruto diario dejado de percibir por 35 días con un máximo de 2 anualidades o por la reducción de horas de trabajo.

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