Hugh Jackman: "Mi hijo Oscar detesta que sea famoso y mi hija Ava adora a los paparazzi"

  • El actor australiano ha hablado recientemente de cómo llevan su fama alguno de sus hijos.
  • Asegura que le "inquieta" la postura de dos de ellos: Oscar, de 11 años, le pide que deje su profesión; Ava, de seis, adora la fama.
  • Sobre otros asuntos, Jackman cuenta que no le gusta sentirse un actor deseado por su físico y que lo cuida porque es su "herramienta de trabajo".
  • Lista: Hugh Jackman y otros musculosos del cine.
El actor Hugh Jackman bromea durante la presentación, en Munich (Alemania), de la película Real Steel.
El actor Hugh Jackman bromea durante la presentación, en Munich (Alemania), de la película Real Steel.
Michaela Rehle / REUTERS

El actor australiano Hugh Jackman, uno de los más populares y cotizados del mundo, no duda en hablar de su vida privada ante la prensa y, a diferencia, de otros colegas de profesión, deja varias 'píldoras' cada vez que recibe a la prensa.

Vaya donde vaya, la fama le persigue. Varios taquillazos, su versatilidad y apariciones de relumbrón en televisión (recibió buenas críticas como presentador de la gala de los Oscar en 2009) hacen de Jackman un profesional del espectáculo reconocido y reconocible en cualquier rincón del planeta. Algo que a él no parece importarle, aunque sí a alguno de sus pequeños, según contó al semanario francés Paris Match.

Una notoriedad que afecta a su vida familiar, y a la manera en que la viven sus dos hijos, Oscar, de once años, y Ava, de seis, adoptados con su mujer, Deborra-Lee Furnesss, debido a la imposibilidad de ambos de concebir uno biológico. "Mi hijo la detesta. Me suplica que deje esta profesión, sueña con una vida discreta. Mi hija adora a los paparazzi y se pega a mí cuando me piden autógrafos. Su comportamiento (apuntó) me inquieta, tanto el de uno como el del otro".

"Me niego a pensar si soy deseable"

El actor, cuya potente musculatura ha quedado evidente en la gran pantalla en películas como X-Men, afirma que, aunque cuida su físico, lo hace más desde un punto de vista práctico que para aumentar su vanidad. "Me niego a preguntarme cada mañana si sigo siendo deseable. Me tomo mi cuerpo en serio, pero sin vanidad, simplemente porque es mi instrumento de trabajo", contó.

El actor, que acaba de estrenar Real Steel, una historia de perdón y redención sobre un exboxeador, añadió que su ascensión como actor y todo lo que le ha sucedido en los últimos diez años "ha sido una sorpresa", no exenta de dificultades. "He tenido una formación completa, como muchos actores australianos. Cuando logré un papel en un musical, me sorprendí mucho. Y, después de dos o tres más, ¡vi que se me había catalogado como actor musical! Al ir a audiciones para obras de teatro notaba que no me tomaban en serio", recordó.

"Les oía murmurar: 'No es un actor, es un hombre del espectáculo'. Y me daban ganas de gritar: ¡Actuar en un musical es tres veces más difícil, porque además hay que cantar y bailar!", añadió Jackman, impulsado a la fama mundial por su rol de Wolverine (Lobezno) en la taquillera saga de mutantes. Pasar a ser conocido en todo el mundo no le ha dado necesariamente, reconoce, mayor confianza en su trabajo: "Soy consciente de mis límites y, como todos los actores, temo, primero, ser sobrestimado, y, después, no dar la talla".

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