El banco francobelga Dexia, la primera entidad europea realmente afectada por su exposición a la deuda griega, se encuentra al borde de tener que ser rescatado por las instituciones públicas.

Dexia, que aprobó con nota las pruebas de estrés a la banca efectuadas en julio y ya recibió 6.400 millones de euros de ayudas de Bélgica, Francia y Luxemburgo en 2008; ha lastrado a las entidades financieras del continente.

El gran peso específico del sector bancario en los diferentes índices bursátiles, combinado con las nuevas dificultades de Grecia, ha llevado de nuevo a números rojos a las bolsas europeas tras unos días de descanso.

Así, el Deutsche Bank ha perdido un 4%, Société Générale, un 4,1%, BNP Paribas, un 4,8%, ING, un 2,6%, Intesa San Paolo, un 6,1% y Unicredito, un 4,5%. En España las caídas han sido más moderadas, sin pasar ninguna del 3%. La ministra de Economía, Elena Salgado, ha descartado que esta mala situación pueda contagiar a las entidades españolas.

Dexia pierde un tercio de su valor

Tras cerrar el lunes con unas pérdidas del 10%, Dexia ha visto como sus acciones caían el martes al cierre un 22,5% después de que la agencia estadounidense de calificación Fitch rebajase su nota.

Las pérdidas de Dexia, que llegaron a ser de un 30%, se moderaron cuando los gobiernos de Francia y Bélgica anunciaron la búsqueda de soluciones y aseguraron que “garantizarán" los fondos de los ahorradores y acreedores. Su homólogo belga ha cifrado en hasta 100.000 euros la cantidad cubirta por cliente.

El ministro francés de Finanzas, François Baroin, ha garantizado que “los Estados [belga y francés] responderán como en 2008 y "pase lo que pase pondremos una solución rápida y eficaz".

El problema de Dexia

Según las pruebas de resistencia en las que quedó tercero, Dexia tiene una exposición bruta a la deuda griega de unos 3.462 millones de euros. Un mes después, el banco anunciaba pérdidas de 4.000 millones de euros en el segundo trimestre de 2011, las más elevadas de su historia.

Una de las causas de los problemas actuales es que, cuando se realizaron estos test de estrés, la Autoridad Bancaria Europea no tuvo en cuenta que algunos países se pudiesen declarar en suspensión de pagos parcial o completa. Esto afectaría a las entidades con mayor exposición a los mercados de deuda soberana.

Esta posibilidad ocurrió de facto el 21 de julio, cuando los jefes de Estado y la Eurozona aprobaron un segundo rescate a Grecia que incluía una restructuración de la deuda equivalente a una quita del 21% de la deuda griega en manos de los bancos. Bancos como, por ejemplo, Dexia.