Juicio de Michael Jackson
El asistente de Michael Jackson, Michael Amir Williams testifica ante el juez M. E. Pastor durante el juicio por la muerte del cantante. Al Seib / REUTERS

El asistente personal de Michael Jackson, Michael Amir Williams, y el jefe de su equipo se seguridad, Faheem Muhammad, describieron este miércoles, en la segunda jornada del juicio por la muerte del artista la caótica situación vivida en sus momentos finales y que presenciaron abatidos sus hijos mayores.

Muhammad, una de las primeras personas en llegar a la habitación del cantante el fatídico día, explicó que se encontró a Prince Michael, de 14 años, en estado de shock sollozando de pie y a su hermana Paris, de 13 años, "destrozada" llorando en el suelo a la entrada de la estancia.

El guardaespaldas indicó que Jackson estaba tumbado en el suelo al lado de su cama, con los ojos abiertos y apariencia moribunda, mientras que Murray intentaba revivirle ante la atenta mirada del director de logística del artista, Alberto Álvarez, quien se había encargado de llamar ya a los servicios de emergencia. "¿Alguien sabe hacer la reanimación cardiopulmonar?", preguntó entonces Murray, según palabras de Muhammad, instante en el que Álvarez relevó al doctor junto al cuerpo de Jackson.
Murray le comentó por teléfono a Williams que Jackson había sufrido "una mala reacción" El testigo no aclaró si el doctor estaba practicando esa técnica de reanimación y quería que alguien le sustituyera o si desconocía cómo se realizaba. La acusación mostró fotografías del dormitorio de Jackson en las que se veía una botella de oxígeno y diferente material de uso médico.

Unos hechos que tuvieron lugar pasadas las 12.30 hora local de la tarde del 25 de junio de 2009, la jornada del fallecimiento del cantante, y unos 20 minutos después de que el acusado, el médico Conrad Murray, llamara a Williams para requerirle que fuera a la mansión con urgencia. Murray le comentó por teléfono a Williams que Jackson había sufrido "una mala reacción".

Cuando Williams llegó a la residencia del cantante se encontró allí con Muhammad mientras el "rey del pop" era trasladado en camilla hasta la ambulancia rumbo al hospital UCLA de Los Ángeles, donde Jackson sería declarado oficialmente muerto a las 2.26 de la tarde.

Williams, por su parte, recordó que, consumado el fallecimiento, Murray se le acercó en el centro médico y le pidió que le llevaran de regreso a la vivienda para ocuparse de retirar unas sustancias de la escena.

Tanto el asistente como el guardaespaldas coincidieron en que Jackson se encontraba "animado" la noche del día 24 después de un ensayo para los conciertos que iba a dar en Londres a partir de julio y que Muhammad describió como "excelente y lleno de energía".

La Fiscalía señala a Murray como responsable de dar al artista una dosis letal de medicamentos, incluido propofol, y abandonar a su paciente en la habitación para atender llamadas telefónicas mientras el artista sucumbía sin supervisión.

Pero la defensa alega que Jackson era un adicto al propofol y otras sustancias farmacológicas desde hacía tiempo y que las utilizaba para combatir el insomnio. Los abogados de Murray culpan al propio artista de administrase una sobredosis cuando el médico se ausentó.

En la sesión de hoy, la defensa del médico insistió en desviar la atención del jurado hacia la figura del doctor Arnold Klein, un amigo de Jackson, ex jefe de la enfermera Debbie Rowe, madre de Prince Michael y Paris, y el dermatólogo que atendía frecuentemente al "rey del pop".

Los abogados de Murray culpan a Klein de convertir a Jackson en un adicto al analgésico demerol, que tiene entre sus efectos secundarios el insomnio, un problema que padecía el cantante y supuestamente el motivo por el que tomaba propofol, fármaco que él llamaba su "leche".

Muhammad, que acompañaba a Jackson en sus desplazamientos, reconoció que en ocasiones el artista salía "intoxicado" de la clínica de Klein.

Conrad Murray, de 58 años, se ha declarado no culpable del cargo de homicidio involuntario que pesa en su contra y por el que podría pasar hasta cuatro años en la cárcel, si es condenado.