Cine Doré
La Filmoteca Doré, en pleno centro de Madrid. Archivo

Madrid, ciudad capaz de juntar el torbellino de lo churrigueresco con las líneas claras del Neoclásico, adolece sin embargo de dos corrientes arquitectónicas, como son el Gótico y el Modernismo, esenciales para entender la historia del arte.

"Pasaron por aquí sin dejar su huella. El Gótico, porque en su época de expansión, en la Edad Media, Madrid no era más que una pequeña villa, y el Modernismo, porque estaba muy ligado a la burguesía emprendedora, que a principios del siglo XX se afincaba en Barcelona, no en Madrid", explica Ricardo Aroca, exdecano del Colegio de Arquitectos.

El Modernismo madrileño destaca por su sobriedad Sin embargo, pese a su levedad, la región atesora varios retazos muy reseñables de ambos estilos. Por ejemplo, del Gótico tenemos la iglesia de San Jerónimo el Real, en pleno paseo del Prado. Ya fuera de la capital está el monasterio de El Paular, ubicado en el Valle de Lozoya, que además tiene el honor de ser el primer monasterio cartujo edificado en tierras castellanas. Otro ejemplo es la iglesia de Colmenar Viejo (terminada en el siglo XVI, en el Renacimiento), en la que destaca su gran campanario.

En cuanto al Art Nouveau, según la obra del Instituto de Estudios Madrileños, Madrid modernista: guía de arquitectura, la capital fue eclipsada por el modernisme catalán de Antoni Gaudí. La figura cumbre en Madrid por aquel entonces era Antonio Palacios (su obra más famosa es el Palacio de Telecomunicaciones), "un artista muy personal y de estilo muy propio", puntualiza Ricardo Aroca.

Pequeños detalles

"El Modernismo se dio muy poco aquí. Los ejemplos más característicos son la Filmoteca Nacional, de Críspulo Moro Cabeza (Cine Doré, en Magdalena, 10) y el palacio de Longoria (sede de la SGAE), de José Grases (Fernando VI, 4). Aunque hay pequeños detalles... por ejemplo, sin poder catalogarse modernista, el Círculo de Bellas Artes tiene, sobre todo en el interior, muchos componentes vinculados a esa estética", afirma Francisco Herrera, presidente de la Fundación para el Progreso de Madrid.

Dentro de esta categoría también entraría la escalinata central del Casino de Madrid o el panteón de José Cámara en el cementerio de San Justo. Por haber, hay rincones modernistas hasta en Carabanchel, como la Colonia de la Prensa, una serie de viviendas unifamiliares de principios de siglo XX creadas para acoger a periodistas de clase media.

Una ciudad sobria y neoclásica

Según los autores de la obra Madrid modernista, Óscar da Rocha Aranda y Ricardo Muñoz Fajardo, el Modernismo madrileño destaca por su sobriedad, que "se amolda al aspecto general de la ciudad". "La capital siempre ha tenido un estilo muy serio, herencia de los Austrias, y limpio, por el empuje que le dio Carlos III. Eso es lo más característico de Madrid", explica Ricardo Aroca.

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