‘Montana’, 2008
Todas las fotos de 'America by Car' fueron realizadas desde el asiento del conductor © Lee Friedlander, courtesy Fraenkel Gallery, San Francisco

Quizá sea la forma más adecuada para experimentar el territorio físico y el mapa sentimental de los EE UU: desde un automóvil y con las carreteras como sendas. Coches y vías de comunicación son dos de los pilares de la cultura y la forma de vida estadounidenses.

Lee Friedlander (Aberdeen, Washington, 1934) enlazó ambos elementos, vehículos y asfalto, y se dedicó a vagar por su país durante años en coches alquilados. Quería retratar el país desde el parabrisas de los automóviles, desde el interior de uno de los bienes de consumo más apegados a la idiosincracia yanqui.

La serie de fotos, America by Car (América en coche), que se expone en la Galería Timothy Taylor de Londres, es el resultado de la deriva del gran maestro, uno de los pilares de las corrientes fotográficas del nuevo documentalismo y el paisaje social.

Desde el asiento del conductor

Tomadas siempre desde el asiento del conductor y en el formato cuadrado habitual en la obra reciente de Friedlander, las 192 imágenes de la serie hacen uso de los espejos retrovisores, las lunas y las ventanillas laterales como marcos para las fotos.

El punto de vista es el de un hombre que recorre el país y lo observa sin abandonar el espacio rodante de un automóvil. El resultado combina la visión documental con una composición que en ocasiones recuerda a la pintura cubista y sus poderosas líneas de fuga.

La muestra se completa con otra serie, The New Cars (Los nuevos coches), que le encargó a Friedlander la revista Harper's Bazaar en 1964 para presentar a los lectores los modelos más recientes de los fabricantes Chrysler, Buick, Pontiac y Cadillac.

Sus fotos de coches 'fantasmales' fueron rechazadas en 1964 por Harper's Bazaar En vez de fotografiar los coches con el estilo glamouroso al uso, Frielander los sacó de contexto y los retrató en sets reales: un autocine, el aparcamiento de una casa de compraventa, el reflejo en el escaparate de un tienda de muebles... Las fotos de los automóviles, con alto nivel de contraste, perspectivas no convencionales y silueteados, adquieren una presencia casi fantasmal. Aquello fue demasiado atrevido para la revista, que decidió pagar al fotógrafo sus honorarios pero no publicar el reportaje.

Friedlander hace fotos desde los 14 años. Su obra adquirió notoriedad cuando fue seleccionado, junto con Garry Winogrand y Diane Arbus, para participar en la exposición New Document del MoMa de Nueva York.