Eduardo Noriega
Eduardo Noriega. ARCHIVO

Pese a llevar más de 15 años de éxitos como actor de cine, Eduardo Noriega prefiere no pensar en la posible repercusión de su inminente debut en televisión al frente de la serie Homicidios. "Me impone mucho que la gente me pare por la calle", ha dicho el actor, quien ansía que su vida "siga normal", tras su próximo estreno televisivo.

Llevo una vida muy tranquila y muy discretaJunto a las actrices Celia Freijeiro y Esmeralda Moya, Noriega (Santander, 1973) acaba de pasar por el III Festival de Televisión y Radio de Vitoria-Gasteiz, para presentar el primer capítulo de su nuevo trabajo, en el que interpreta a un psicólogo experto en patologías de la conducta que comienza a colaborar con la Policía.

"Estoy contento con el resultado", aseguró el actor en su comparecencia ante los medios, donde contó además que al inicio del rodaje, hace ya seis meses, "estaba un poco obsesionado con el perfil del personaje y analizaba conductas de la gente que iba por la calle".

Opinó con gesto pícaro que la cara de bueno le sale sola y, aunque ahora se ha colocado del lado de la ley para frenar a psicópatas, pocos olvidan que su primer papel importante fue precisamente como un sádico criminal con rostro de niño bien en Tesis (1996). Otros trabajos celebrados por crítica y público como Abre los ojos, El método, Lobo o la reciente Blackhorn avalan su carrera, que ha tardado tres lustros en llevarle hasta el mundo de la pequeña pantalla.

"Estos señores tardaron mucho en llamarme y en presentarme un proyecto tan bueno como éste", argumentó. El artista fue después más allá y explicó que, mientras que un rodaje de cine se puede sintetizar en ocho semanas, una serie podía exigirle dos años de trabajo. "A mí me daba mucho miedo pensar que sólo iba a hacer eso, sin saber qué películas me iba a perder de hacer en ese tiempo", añadió.

Sobre la posible repercusión que Homicidios pueda tener en su nivel de popularidad, de por sí elevado, el actor dijo que prefiere no pensarlo. "Llevo una vida muy tranquila y muy discreta. La gente apenas me reconoce por la calle y me impone mucho que la gente me pare por la calle, pero cuando me pasa, se acercan muy respetuosos", relató el actor, que ansía el éxito de Homicidios, pero también una vida más anónima. Quizás su miedo provenga de la más que calurosa acogida que le recibió durante el pase del primer capítulo de en Vitoria, con centenares de adolescentes solicitando su atención. "Me he quedado sordo cuando he llegado a esa alfombra naranja que, más que naranja, lo que era es larga, larguísima", bromeó.