Una máquina rompe la bóveda de la Esgueva en Miguel Íscar

El Ayuntamiento dice que la arreglará. Tiene casi 150 años. Sirve de cimiento para los edificios de la acera impar.
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Pablo Elías
Otra obra que vuelve a toparse con la Esgueva. Esta vez ha sido la urbanización de la calle Miguel Íscar. Los arqueólogos sabían de sobra que el cauce del río pasaba por allí y que se iban a encontrar con las bóvedas, pero aun así se ha roto.La avería no ha sido muy grave. Al cruzar una de las pesadas excavadoras sobre la bóveda, tres de las dovelas (piedras que componen los arcos) se han caído al fondo.

El Ayuntamiento conoce el contratiempo, si bien asegura que se va a reparar de inmediato y la bóveda se va a mantener íntegra, tal cual estaba. Los restos han aparecido a tres metros bajo el suelo.

Además, los técnicos que siguen las obras aseguraron que se va a levantar con cuidado un tramo más grande del descubierto ahora para hacer un estudio arqueológico de la bóveda de piedra que cubría el ramal sur.

Según los planos de los que disponen, que datan de 1860 (han pasado casi 150 años), es la mayor bóveda que cubría el río Esgueva, con ocho metros de alto y otros tantos de ancho. De hecho, esta magnitud hace que los cimientos de los edificios de la acera impar descansen sobre las bóvedas.

En el ramal norte, el que pasa por Portugalete, también aparecieron las bóvedas y hubo que reformar el parking para respetarlas. Ha perdido 21 plazas de garaje.

El ramal sur de la Esgueva

Viene desde la plaza Circular por Nicolás Salmerón y la plaza de España hasta Miguel Íscar. Por esta calle, el río seguía hasta la altura de Marina Escobar, donde giraba hacia Santiago, que la cruza entre Claudio Moyano y Miguel Íscar. La Esgueva seguía por Doctrinos hasta el Pisuerga. A mediados del siglo XIX se cubrió y 40 años más tarde, principios del XX, se desvió por el cauce actual. Sigue teniendo corrientes de agua subterránea.

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