La supresión de los programas de Termalismo y Turismo Social, que hasta ahora subvencionaba la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y que serán suprimidos, tal como anunció el pasado miércoles la presidenta regional, María Dolores de Copedal, podría afectar a 60.000 pensionistas de la región en 2012, según estima la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados (UDP).

En declaraciones a Europa Press, su presidente, Ramón Munera, ha concretado que en el 2011 han sido 20.000 los jubilados que se han beneficiado del Termalismo, y otros 40.000 del Turismo Social, por lo que estas 60.000 personas dejarán de disfrutar de estos servicios.

El presidente de UDP ha destacado la gravedad de suprimir los programas de Termalismo porque previene "enfermedades y mejora la calidad de vida" de los pensionistas que lo utilizan.

Munera ha señalado que ya durante el 2011 el Gobierno de José María Barreda realizó un "fuerte recorte" del Turismo Social, al reducir a la mitad las subvenciones para este programa, lo que hizo que se rebajaran de 80.000 a 40.000 personas.

Por ello, el presidente de la agrupación ha indicado que aunque ya hay viajes previstos y organizados para el año que viene, no tiene conocimiento de si se podrán llevar a cabo.

Asimismo, ha denunciado que el Gobierno regional "no ha contado con las fuerzas sociales de Castilla-La Mancha", una de las cuales son los jubilados y pensionistas, ya que en la región hay 5.000 mayores trabajando de forma voluntaria para dar diferentes servicios a este colectivo, según ha explicado el presidente de UDP.

Munera, que representa a "más de 400 asociaciones y más de 90.000 socios", mantendrá una reunión el próximo día 6 con la directora general de la Familia y Voluntariado y con la secretaria general de Asuntos Sociales, donde espera ser informado del alcance que van a tener los recortes y realizará las reclamaciones que se consideren oportunas desde la UDP.

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