El 'crochet' sustituye a la pintura

  • La artista escocesa Jo Hamilton crea con ganchillo paisajes y retratos que es capaz de dotar de sombras y volúmenes.
  • "Nunca me sentí cómoda con la pintura. Sabía que no era mi medio, pero tampoco sabía cuál lo era... hasta que descubrí el 'crochet".
  • En su repertorio hay retratos de amigos, mascotas e incluso una serie de obras inspiradas en fotos policiales de delincuentes.
Una obra reciente de Jo Hamilton, artista que utiliza el ganchillo de modo pictórico
Una obra reciente de Jo Hamilton, artista que utiliza el ganchillo de modo pictórico
Jo Hamilton

"Persigo la sorpresa infantil, la alegría de crear algo hermoso de manera extraña. Mis obras son un modo de enfrentar con humor la artesanía y el arte".

En casa de la artista escocesa Jo Hamilton (Glasgow - Escocia, 1972) hay viejos globos del mundo fijados al techo y a las paredes. Desplegados por el sofá y en las estanterías que llegan hasta el techo, hay otro tipo de redondeces, más blandas y reconfortantes. Los ovillos de lana se amontonan clasificados por colores, aguardando a entrar en contacto  y deshacerse entre las agujas de tejer.

Hamilton combina el crochet con géneros pictóricos tradicionales como el paisaje y el retrato: es capaz de reproducir rostros y gestos, dotarlos de sombras y volumen con una técnica supuestamente doméstica que cada vez seduce a más artistas.

Vistas de su actual lugar de residencia -la estadounidense ciudad de Portland (Oregón)-, retratos de amigos y mascotas, fotos de fichas policiales de delicuentes que va recortando de los periódicos, un autorretrato... Cualquiera es susceptible de ser transformado en una imagen de ganchillo.

Una pintora incómoda con el óleo

Aunque su abuela le enseñó con seis años, hace sólo cinco que ha empezado a utilizar este medio de forma pictórica. La artista, en origen pintora, ha dejado los lienzos por la tarea absorbente de las agujas de tejer: "Nunca me sentí muy cómoda con la pintura, y menos con los óleos. Sabía que no era mi medio, pero tampoco sabía cuál lo era. He descubierto que el crochet me libera. Creo imágenes con un estilo que, hasta donde yo sé, nadie más tiene".

Tal vez por la sensación de libertad, A pesar de su pericia, confiesa que su estilo es heterodoxo. Usa un punto muy básico, no termina los finales, cambia de ovillo y de dirección de forma caprichosa... "Un profesional del crochet gritaría de horror si me viera trabajar".

En el horizonte hay proyectos ambiciosos, como desnudos masculinos a gran tamaño e instalaciones artísticas . "Quisiera crear un ambiente mágico utilizando hilo. Aunque el aspecto de mi casa -que es lo que más se parece a esta idea- es estrambótico más que mágico, con sus filas de cientos de ovillos coleccionados a lo largo de dos décadas".

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