'Seaweed brooch' - Broche de algas
Broche francés de estilo Art Nouveau elaborado en 1908, de oro y con una perla mabe Museum of Fine Arts, Boston.  Gift of Joe and Ruth Sataloff in honor of Susan B. Kaplan.
Photograph © Museum of Fine Arts, Boston.

En la tumba de una de las esposas del rey Piye, fundador de la XXV dinastía de Egipto, había un colgante nubio de oro y cristal roca (743-712 a.c) con la cabeza de Hathor, la diosa egipcia del amor.

A pesar de la belleza del objeto, no era un capricho ornamental ni una ostentación de poder. Tenía propiedades mágicas para proteger al portador de las fuerzas del mal en su viaje a la otra vida.

Los mayas llevaban dilataciones en los lóbulos de las orejas. Consideraban a los orificios conductores de la energía espiritual y los aros eran del mejor material posible: jadeíta verde, que consideraban sagrada y representaba los elementos clave de la vida.

Diversas culturas confiaron en el ámbar para curar enfermedades, en el coral para proteger a los niños, en el oro y la plata para invocar el poder cósmico del sol y la luna... El ser humano necesitó siempre el brillo y la dureza de las piedras y los metales preciosos para sentirse más seguro.

Mujeres de embajadores y presidentes, damas de la alta sociedad, artistas y diseñadores siguen depositando su autoestima en las joyas y se sirven de ellas para comunicar que ellos son especiales por llevarlas.

Los diamantes llegaron más tarde

El Museum of Fine Arts de Boston explora la poliédrica relación del ser humano con las alhajas a lo largo de la historia.

Con una colección de 11.000 ornamentos, abre una nueva galería dedicada a las joyas con la exposición inaugural Jewels, Gems, and Treasures: Ancient to Modern (Joyas, gemas y tesoros: de lo antiguo a lo moderno).

Cuatro milenios de trabajo con metales y piedras preciosas quedan representados. Entre los abalorios, algunos que llevaron personalidades de la moda como Coco Chanel o la primera dama Mary Todd Lincoln (esposa del presidente Abraham Lincoln).

El marfil, el nácar y el cristal de roca eran los materiales más preciados Un centenar de ejemplares seleccionados de los abundantes fondos del museo y reunidas de colecciones privadas ilustran la historia y evolución de las modas. El marfil, el nácar y el cristal de roca eran en la antigüedad los más preciados materiales y sólo más tarde se pondrían de moda las esmeraldas, los diamantes, los zafiros, los rubíes y las perlas.  

La exposición además explica el significado de la joyería, no sólo limitada a lo decorativo, sino también relacionada con lo funcional (alfileres, pasadores, hebillas y peines...) y con la suerte y la protección (talismanes relacionados con la magia o la sanación).

Un par de brazaletes de marfil sudaneses de la cultura de Kerma (2400-2500 a.c), un suntuoso broche de platino de los años 20, un collar de diamantes y oro creado para los zares de Rusia, broches Art Nouveau inspirados en vidrieras... El museo provoca suspiros con este repaso a los ornamentos más  exquisitos de la historia.