'Lyuba, the oldest of three sisters, lying on her daybed', Moscú, 2009
"Lubya es la hija de una modelo y la mayor de tres hermanas. Tiene un carácter fuerte. Su madre y su abuela estaban en la habitación cuando hice la foto. Estoy segura de que están muy orgullosos de ella", dice Anna Skladmann © 2011 Anna Skladmann

En el ranking vergonzante de la pobreza, Rusia, con un 16% de habitantes bajo el umbral de la penuria, está al mismo nivel que Jamaica. La renta por habitante (en términos de paridad de poder adquisitivo) de Rusia es inferior a la de Polonia y no llega a la mitad de la de España, señala un informe de la Universidad Complutense de Madrid.

Las estadísticas macroeconómicas y de poder dan otra imagen: Rusia es el octavo país por PIB nominal y el sexto por PIB PPA del mundo. Tiene el quinto presupuesto militar más grande y posee el mayor arsenal de armas de destrucción masiva de todo el planeta.

En la capital federal, Moscú (donde los alquileres comerciales en las zonas privilegiadas son los más altos del planeta), hay más mil millonarios por kilómetro cuadrado que en ninguna otra ciudad del mundo: 100 (en Nueva York se contabilizan 71 y en Londres, 36).

Los mil millonarios se duplican anualmente

Según la revista Forbes, el número de rusos con fortunas superiores a los mil millones de dólares se duplica anualmente y el informe Global Wealth de 2011 señala que más de 560 familias rusas son propietarias de fortunas que superan los 100 millones de dólares (68,4 millones de euros).

Los nuevos ricos rusos no son sólo los magnates Oleg Deripaka, el rey del aluminio; Roman Abramovich, dueño del Chelsea, o el metalúrgico Alexei Mordashov, sino muchos otros miembros de la élite emergente cercana al poder.

¿Cómo se crece en ese ambiente? Es la pregunta que se hizo la fotógrafa Anna Skaldmann, nacida en Bremen-Alemania (1986) pero de padres rusos. "Quise saber qué se siente al crecer como un niño privilegiado en Rusia, un país cuya vida diaria todavía está regida por una historia radical", explica al hablar de su proyecto Litte Adults (Pequeños adultos).

En las fotos, que aparecen ahora en un libro, Skaldmann explora la condición de los niños de los nuevos ricos, "criados para formar parte de la élite". Son críos que se "comportan como adultos" y que posan como estereotipos proyectados por sus padres, de los que la fotógrafa no aporta datos identificativos, y sus afanes.

Son fotos sobre la pérdida de la niñez y el ansia de fama "Fotografiar a esta nueva generación de niños rusos refleja el extremo contraste entre las jerarquías sociales e incumbe a las aspiraciones familiares, los conceptos de normalidad, la pérdida de la niñez y el ansia constante de fama", dice la fotógrafa, que trabaja como freelance y vive entre Nueva York y Moscú.

Ilustrativas y en parte desgarradoras, las fotografías de Litte Adults tienen un alto grado de revelación: el nieto de un empresario de espectáculos posa en el escenario de un teatro; la hija de una modelo se recuesta en una cama con aspecto lánguido; un pre adolescente tiene en sus manos un fusil de la colección de armas de la familia...

La fotógrafa, autora de otros dos reportajes sobre la vida diaria en Rusia (uno sobre los vendedores de los mercados de Moscú y otro sobre un resort de vacaciones en el Mar Negro, ha comentado las fotos de Litte Adults y algunas anécdotas sobre la producción de la serie para la fotogalería que acompaña a esta información.