El Fondo Monetario Internacional (FMI) destacó en su informe semestral "Perspectivas Económicas Mundiales", publicado el miércoles, que el ritmo de apreciación de la vivienda se ha aminorado tanto en España como en Francia y EEUU.

Sin embargo, insiste en que las revalorizaciones anuales siguen por encima del 10 %en esos tres países.

Crecimiento irracional

El organismo cree que en el último año los precios inmobiliarios han subido en España más de lo que dictan las condiciones económicas del país, como el crecimiento de los ingresos y la población, y el nivel de los tipos de interés.

Es decir, el FMI apuntó, sin decirlo, a la especulación como un motor de las subidas.

El FMI apunta en su informe, sin decirlo expresamente, a la especulación como motor de las subidas de los precios inmobiliarios

Otra fuente de preocupación para el organismo es el la falta de equilibrio en el crecimiento español, según lo describió en una rueda de prensa David Robinson, subdirector del departamento de análisis del FMI.

España "depende demasiado de la demanda interna", dijo el funcionario.

Mientras, su sector externo empeora a ojos vista.

Según el informe, su déficit por cuenta corriente alcanzará 93.700 millones de dólares (76.340 millones de euros) en 2006 y 104.300 millones de dólares (84.977 millones de euros) en 2007.

Con una inflación superior a la media europea, la competitividad española está empeorando, apuntó Robinson.

El país carece de instrumentos de política monetaria para responder a este problema, dado que ésta depende del Banco Central Europeo (BCE), por lo que deberá tomar medidas "fiscales y estructurales", según Robinson.

Piden que se facilite el despido

Entre ellas. citó la "flexibilización" del mercado laboral, para facilitar la contratación y el despido.

Robinson también explicó a EFE que el Fondo cree que España debería aumentar la competencia en sectores "protegidos" como los servicios profesionales y la distribución de productos, así como fortalecer la independencia de las agencias reguladoras y de defensa de la competencia.

Con todo, el FMI prevé que la economía española mantenga el dinamismo de los últimos años y prevé un crecimiento del 3,3 por ciento en términos reales (descontada la inflación) en 2006 y del 3,2 por ciento en 2007.

Ese crecimiento se producirá en un marco inflacionario relativamente benigno, según el informe, que prevé que el Indice de Precios al Consumo (IPC) se mantendrá sin cambios en 2006, en el 3,4 por ciento, para caer hasta el 3,1 por ciento en 2007.

Europa se recupera

En cuanto al resto de la zona euro, el FMI apunta que la recuperación parece finalmente ganar impulso y proyecta un crecimiento del 2 por ciento en 2006 y del 1,9 por ciento en 2007, frente al 1,3 por ciento de 2005.

El organismo cree que la desaceleración que se produjo en el último trimestre de 2005 será pasajera y hace hincapié en que el nivel de inversiones se ha mantenido.

"El desafío de Europa sigue siendo aumentar su tasa de crecimiento potencial a un nivel que permita a sus ciudadanos seguir disfrutando de la envidiable división de trabajo y ocio" en sus vidas, dijo en la rueda de prensa el economista jefe del FMI, Raghuram Rajan.

"Una mayor inseguridad en el trabajo puede ser el precio que tiene que pagarse para obtener más seguridad en el modo de vida europeo", añadió.

Una mayor inseguridad en el trabajo puede ser el precio que tiene que pagarse para obtener más seguridad en el modo de vida europeo

Dependemos de la demanda

A más corto plazo, la continuidad de la expansión económica en Europa dependerá de que se mantenga la fuerte demanda global, algo que previsiblemente ocurrirá, según el Fondo.

El otro gran pilar de la recuperación del Viejo Continente será la inversión empresarial, que se espera continúe durante 2006.

Pese a las favorables perspectivas, la zona euro afronta algunos riesgos como la posible apreciación del euro o una fuerte escalada del petróleo que cotiza ya, de hecho, en máximos históricos.

El Fondo destaca que la presión del precio del crudo es uno de los factores que ha llevado al BCE a apretar las tuercas de su política monetaria, para dejar los tipos en el 2,5 por ciento.

No obstante, Rajan dijo que "no hay una necesidad fuerte de elevar los tipos de interés" en Europa, ya que las expectativas inflacionarias "están bien contenidas" y el consumo y la demanda interna son aún "débiles".