Con mariposas en la cabeza
Foto del joven Vladimir Nabokov, con mariposas pintadas por él mismo

"La literatura y las mariposas son las pasiones más dulces de la humanidad". Así de claro lo tenía Vladimir Nabokov (1899-1977), uno de los escritores más notables del siglo XX.

Antes de empezar a escribir fue entomólogo y lo siguió siendo durante toda su vida. Su hijo Dimitri recuerda que el escritor, ya en el lecho de muerte, lloró al ver una mariposa volando tras la ventana. Fueron sus últimas lágrimas.

Los placeres literarios no son nada frente a
una mariposa
"Los placeres y recompensas de la inspiración literaria no son nada frente al arrobamiento de descubir un nuevo órgano al microscopio o una especie desconocida en una ladera de montaña de Irán o Perú. No es improbable que, de no haberse producido la revolución rusa, me hubiese dedicado exclusivamente a los lepidópteros y nunca hubiese escrito una novela", declaró en 1967 el autor de Lolita, Pálido Fuego y Ada o el ardor.

Su fascinación nació cuando tenía ocho años. En una expedición al ático de la lujosa casa de campo de su familia, en Vyra, al sur de San Petesburgo, encontró una colección de viejos libros de entomología. Las láminas le parecieron tan hermosas que marcaron su vida.

"He cazado mariposas en diversos climas y con diversos disfraces: como guapo niño con pantalones cortos y gorra de marinero; como larguirucho expatriado cosmopolita con pantalones anchos de franela y boina; como gordo anciano de calzón corto y cabeza descubierta. La mayor parte de mis vitrinas han tenido el mismo destino que nuestra casa de Vyra", decía con  la melancolía de quien se sentía degradado por los bolcheviques, que incautaron todas las propiedades de su noble y acaudalada familia y empujando al exilio a los Nabokov.

200.000 kilómetros buscando mariposas

Nunca aprendió a conducir, pero su esposa, Véra Evseevna Slonim (1902-1991), se encargaba del volante. Mientras vivieron en Europa, cada verano viajaban hacia el sur, sobre todo a los Pirineos, para, armados de redes y paciencia, perseguir, cazar y clasificar lepidópteros. Una vez que se establecieron en los Estados Unidos, hicieron casi 200.000 kilómetros en automóvil, entre 1949 y 1959, con el mismo objetivo.

Aunque siempre se consideró un entomólogo aficionado, Nabokov alcanzó la notoriedad y conocimientos suficientes en este campo como para que le encargasen organizar la colección de mariposas del Museo de Zoología Comparada de la Universidad de Harvard. En el museo pueden verse algunas de las siete especies de mariposas descubiertas por Nabokov y bautizadas en su honor, entre ellos el género Nabokovia.

Este año se ha demostrado que Nabokov tenía razón en una teoría de 1945 Aunque los cientícos académicos le tomaron bastante a choteo, sobre todo porque era partidario de una clasificación de las mariposas basada en la forma de sus órganos genitales, este año los críticas se han visto obligados a dar marcha atrás, al demostrarse como cierta la teoría, formulada por Nabokov en 1945, de que el grupo de mariposas de la familia Polyommatus Azules llegaron al continente americano desde Asia en oleadas durante millones de años.

En 2000 fue publicado el texto de Nabokov, hasta entonces inédito, Father's Butterflies (Las mariposas del padre), un relato de ficción con la entomología como telón de fondo.

El Nabokov Museum, ubicado en la casa natal del escritor en San Petesburgo, exhibe colecciones de mariposas y dibujos del literato. También hay material de consulta en la web de la exposición organizada por la New York Public Library para celebrar el centenario del nacimiento de Nabokov y en la biblioteca de la Universidad de Cornell.