Cerca de 150 piezas antiguas y contemporáneas ofrecen una única mirada sobre la Pasión de Cristo en 'Passio'

Alrededor de 150 piezas antiguas y contemporáneas y contrapuestas en el montaje final ofrecen una única visión sobre la Pasión de Cristo y su simbología en 'Passio', la muestra número 16 de Las Edades del Hombre que se inaugura mañana en las iglesias de Santiago de los Caballeros y Santiago el Real de Medina de Rioseco y Medina del Campo (Valladolid).
'La Última Cena' De Vela Zanetti, Expuesta En Las Edades.
'La Última Cena' De Vela Zanetti, Expuesta En Las Edades.
EUROPA PRESS

Alrededor de 150 piezas antiguas y contemporáneas y contrapuestas en el montaje final ofrecen una única visión sobre la Pasión de Cristo y su simbología en 'Passio', la muestra número 16 de Las Edades del Hombre que se inaugura mañana en las iglesias de Santiago de los Caballeros y Santiago el Real de Medina de Rioseco y Medina del Campo (Valladolid).

De este modo, 55 piezas en el caso de Rioseco y 92 en el de Medina del Campo se convierten en narración para el visitante, que en el caso de la primera de las localidades se acercará a la cronología de la muerte y resurrección de Cristo mientras que en la segunda se sumergirá en el mundo del simbolismo y la teología que emana de la Pasión.

El comisario de la muestra, Óscar Robledo, ha explicado esta tarde durante la visita realizada para la prensa que los elementos distintivos de esta nueva propuesta expositiva de Las Edades, con la que inaugura una nueva etapa, radican en la contraposición de piezas antiguas y contemporáneas a la hora de abordar la temática y en la creación de dos sedes.

En el caso de Medina de Rioseco el discurso, que se completa con frases de Fray Luis de Granada, Lope de Vega o Baltasar Gracián, entre otros, se articula en torno a los capítulos que discurren entre la Última Cena y la Resurrección: la Oración del Huerto, los azotes, la condena y la crucifixión.

La música, centrada en la Pasión, acompaña al visitante en su recorrido por los dos templos, cuyos retablos han sido restaurados para la ocasión y que presentan un montaje en rojo y negro que siempre ha pretendido, recalcó el comisario, dejar a la vista la arquitectura de las iglesias.

Un gran mural de la Última Cena del pintor Vela Zanetti (1973) llegado de Oviedo, una de las piezas más valoradas por el comisario por las dificultades para su consecución, da la bienvenida al visitante, que en Rioseco reúne en este primer capítulo otra pieza de Venancio Blanco que se contrapone con otras tantas contemporáneas y que dan vida al relato de la Oración de los Olivos, del Calvario y de la muerte de Cristo.

La crucifixión se presenta al público a través de la evolución estilística desde el Románico pasando por el Gótico y por hitos como Gregorio Fernández hasta la actualidad, época representada a través de un Cristo de bronce y sin cruz, y en último término y ya en la sacristía y en una pequeña capilla, reconvertidas también en espacio de la muestra, se presenta su colocación en el sepulcro y a la Virgen con su cuerpo.

Piezas como 'El Lavatorio' de Juan de Angés el Mozo (1581-1586); la 'Flagelación' de Francisco José Gómez-Argüello, los Ecce Homo de Ricardo Flecha y Pedro de Mena y La Dolorosa de este mismo escultor, la 'Verónica' de Díaz Caneja, un crucifijo de Alejo de Vahia (hacia 1485) y sendos cristos crucificados de Juan de Juni (hacia 1570), Gregorio Fernández (1620-1625) y Luis Salvador Carmona (siglo XVIII), el Cristo yacente de Gregorio Fernández (hacia 1627)o el Cersito de la Buena Nueva de Segundo Gutiérrez Domínguez, tallado con madera tropical, representan la cronología planteada por esta 16º exposición, en la que se ha pretendido "aligerar lo más posible" la arquitectura.

Son la Piedad de Gregorio Fernández, La Última Cena de Vela Zanetti y los retablos de la propia iglesia de Santiago las tres piezas más emblemáticas para Robledo, quien aseguró que las obras contemporáneas que se exhiben en las dos etapas de la muestra han perseguido "actualizar" la fe. 92

Obras "simbólicas"

Medina del Campo, con 92 obras expuesta, muestra por el contrario un recorrido por la simbología y la teología que emana de la Pasión y que parte, a la entrada del templo, de un gran mural tríptico de La Tentación, el Pecado y la Culpa de Cristóbal Gabarrón al que se unen otras tantas piezas alrededor de los capítulos Ecce Homo, Agnus Dei, Fons et culmen, Dulce Lignum y Via Crucis.

En este templo, al que se unen también la sacristía y otro pequeño espacio como zonas de exposición, se pueden contemplar piezas como 'Adán y Eva', un anónimo hispanoflamenco de fines del XV; el Cristo del Perdón de Luis Salvador Carmona (1756), 'Hombre adámico' de Baltasar Lobo, vidrieras, una colección de Ecce Homos y elementos vinculados a la eucaristía y la Semana Santa como cantorales, carracas o casullas o un tenebrario para el oficio de tinieblas, pieza esta última que muestra ya en el siglo XVII un escudo de Castilla y León.

Arquetas, misales, obras que trasladan la vinculación de la sangre directa con el vino que se consagra durante la eucaristía y publicaciones como una de Tomás Luis de Victoria de 1572 o 'Meditación de la Passión de Nuestro Señor Iesu Christo según las siete horas canónicas', de Francisco de Borja y Aragón (1510-1572) y que fue impreso en Medina del Campo, este último destacado por el comisario, se suman a otros tantos tesoros como la Corona de espinas de José Luis Alonso Coomonte, elaborada en 1999 con rejas de arado y de grandes dimensiones.

Esta muestra, ambientada con la misma música que acompaña la visita en Rioseco, se cierra con la obra 'La Resurrección', recientemente atribuida a Fernando Gallego y anterior a 1490 y con la proyección de un vídeo que despide al visitante.

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