El alucinante mundo de los ‘pongos’
Objetos de dudoso gusto como éstos decoran hasta el 31 de marzo el hall del centro comercial L’Illa Diagonal. Archivo
Una ardilla disecada, con su ramita y todo. Un perro de peluche ataviado con sombrero charro. Un porrón de ganchillo rosa. Todos estos objetos podrían ser pongos. Aunque para gustos, colores, parece haber una regla no escrita que marca la diferencia entre el buen gusto y lo hortera. Los pongos entrarían en la segunda categoría.

El término pongo tiene esta definición no académica: «Objeto de dudoso gusto que suelen regalarte por compromiso y ante el cual te preguntas: ¿Dónde lo pongo?» Varios receptores de estos regalos no deseados llevan una semana engrosando la exposición del centro comercial L’Illa Diagonal con sus aportaciones. La colección ya ha adquirido considerables proporciones kitsch.

El fin de fiesta será el 1 de abril, con un intercambio de pongos. Los que ya hayan dejado el suyo, podrán elegir uno de los otros que estén expuestos y, horror, llevárselo a casa.

* L’Illa Diagonal. De 10 a 22 horas. Gratis.