Vicente Martínez, uno de los valencianos que denunció ser uno de los niños robados en España durante las décadas de los años 50 a los 80, ha mostrado este jueves ante la fiscal de Menores encargada de este asunto en Valencia la partida de nacimiento y el legajo falsificado, y le ha pedido que investigue hasta que "se descubra toda la trama que había montada".

Así lo ha indicado Martínez a los medios de comunicación tras prestar declaración ante la fiscal durante aproximadamente media hora —desde las 10.15 hasta las 10.45 horas—. A lo largo de esta semana y las dos siguientes, están citados ante el mismo órgano las personas que presentaron una denuncia por este asunto. Por el momento, entre ayer y hoy, el número de personas que han declarado asciende a 10, según han confirmado a Europa Press fuentes del ministerio público.

Martínez, que nació el 14 de marzo de 1972, ha relatado a la fiscal que hace aproximadamente un año se enteró "por casualidad", en una conversación entre vecinos, de que había sido adoptado por sus padres. Estos se lo corroboraron y le comentaron que habían pagado una cantidad de dinero a un cura para conseguirle.

El hombre, como quería conocer sus orígenes y quiénes eran sus verdaderos padres, se puso a investigar, y fue cuando averiguó que "había una trama montada de compra-venta de niños". En concreto, se enteró de que él había nacido en el Hospital Clínica de la Salud de Valencia, y que una de las monjas de este centro le entregó a un cura, y este último a sus padres.

"Había un cura, una monja, un médico y dinero de por medio", ha indicado Martínez. También ha explicado que sus padres conocían a este cura por mediación de unos buenos amigos, y éste, al enterarse de que querían adoptar un niño, se puso en contacto con ellos y les ofreció uno.

El cura les comentó —según la versión de Martínez— que el niño que les ofrecía era de una madre muy joven, o un niño abandonado, por lo que lo que ellos estaban haciendo era "una obra de caridad", según les dijo. Para dárselo, les reclamaba una cantidad de dinero —que no ha podido especificar— por los gastos del hospital o de los médicos. En este punto ha indicado que algunos de los padres que también compraron niños robados fueron luego extorsionados para conseguir más dinero, pero éste no fue su caso.

Tras conocer estos hechos, se puso en contacto con el cura que le había vendido, y éste, según ha dicho, le confirmó lo relatado. Ha indicado que él todavía está vivo y que la Fiscalía le llamará a prestar declaración por este asunto, al igual que a sus padres adoptivos. Respecto a la monja que intervino en su venta, ha dicho que no sabe quién es y que lo único que sabe es que era mayor, por lo que podría haber fallecido.

"En este asunto había una trama bien montada entre curas, monjas, matronas y personas que firmaban los documentos de nacimiento que se repartían el dinero por las ventas de los niños", ha dicho. "Por una parte engañaban a los compradores, a los que les decían que hacían una obra de caridad; y por otra a las madres, a las que les decían que sus bebés habían fallecido al nacer", ha lamentado.

"busco justicia"

Martínez ha indicado que con su denuncia persigue dos objetivos. El primero, hacer "justicia" para que "salgan a la luz los nombres de aquellas personas que traficaban con los niños con ánimo de lucro, que engañaban a la gente y se llevaban grandes sumas de dinero".

Por otra parte, espera que en este proceso pueda descubrir sus orígenes y encontrar a sus padres biológicos. Al ser preguntado por sus padres adoptivos, ha indicado que éstos son "muy mayores", ya que tienen unos 80 años, y ha señalado que al principio, cuando les dijo que iba a denunciar el caso, "se asustaron un poco", pero "ahora ya están bien", ha dicho.

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