Siria
Manifestaciones en Siria EFE

Más de cien personas murieron este viernes en Siria en la jornada de protestas políticas más sangrienta que vive el país desde que comenzaron las manifestaciones contra el régimen de Bachar al Asad.

Las marchas se han extendido a la mayoría de las ciudades y las aldeas El activista de derechos humanos Haizam Maleh, una de las figuras de la oposición más respetadas del país, dijo telefónicamente a Efe que había recibido informaciones de que en distintos puntos del país habían perecido más de 50 personas. Las cadenas árabes de televisión Al Jazeera y Al Arabiya, por su parte, citando cifras reunidas por grupos de activistas, aseguraron que los muertos se elevaban a 68. Posteriormente, activistas de la oposición siria han cifrado en 112 las personas que murieron este viernes en el país.

"Las manifestaciones se han extendido a la mayoría de las ciudades y las aldeas de Siria", dijo Maleh, una de los activistas de derechos humanos más importantes del país y quien pasó nueve años de su vida en las cárceles sirias.

En Siria estaba convocado el Gran Viernes, un calificativo con connotaciones religiosas y políticas, porque así se llama al Viernes Santo en comunidades cristianas de Oriente Medio y porque la oposición quería que fuera la protesta más numerosa. Ya desde la mañana la capital, Damasco, y otras ciudades del país estaban custodiadas por un impresionante dispositivo de seguridad a cargo de la policía y del Ejército que no se veía en mucho tiempo en este país.

Los accesos a Damasco estaban cerrados y el transporte a varias áreas de la capital quedó prohibido, según vecinos y fuentes de la oposición. Una situación parecida se vivía en la ciudad central de Homs y en la sureña de Deraa, localidades en las que se registró el mayor número de víctimas por las protestas de las últimas semanas.

Tras las oraciones

Las manifestaciones comenzaron después de las oraciones del mediodía, la celebración religiosa semanal más importante para los musulmanes. Imágenes reproducidas por las cadenas árabes de televisión, algunas de ellas difundidas por Internet por activistas de la oposición, mostraban multitudes que desfilaban pacíficamente por distintas ciudades del país, a pesar del fuerte dispositivo de seguridad.

Según Maleh, las víctimas perecieron por los disparos de las fuerzas de seguridad y de "grupos de matones" que atacaron a los manifestantes, una forma de represión que ha sido frecuente durante las protestas políticas de este país. Entre las áreas donde se han producido disturbios se encuentran las localidades de la periferia capitalina de Douma, Harasta, Tel y Maadamía, así como en las ciudades de Deraa, Izraa, Hama, Homs y Hauran.

Vecinos de distintas localidades sirias y fuentes médicas consultadas por cadenas árabes se quejaron de que la represión se extendió a algunos centros sanitarios, que fueron rodeados por efectivos de seguridad para que no pudieran llegar allí los heridos. "Las manifestaciones siguen aumentando y el régimen es incapaz de encontrar una solución, por lo que debe irse", agregó Maleh.

Las protestas estallaron un día después de que el presidente Bachar al Asad firmara un decreto para poner fin al estado de emergencia, vigente desde 1963, y otro para abolir el temido Tribunal de Seguridad del Estado. La derogación de la Ley de Emergencia era una de las principales exigencias de los grupos de oposición, que también reclaman reformas políticas en el régimen y la liberación de los detenidos.

Reacción de EE UU

El presidente de EE UU, Barack Obama, condenó también el uso de la violencia por parte del Gobierno sirio contra los manifestantes, y acusó al presidente Bachar al Asad de buscar la ayuda de Irán para reprimir las protestas en su país.

"EE UU condena en los términos más enérgicos posibles el uso de la fuerza por parte del Gobierno sirio contra los manifestantes. El uso indignante de la violencia para reprimir las protestas tiene que cesar inmediatamente", afirmó en un comunicado en el tono más duro que ha empleado con Siria desde el inicio de las protestas.

Obama acusa a Al Asad de cometer violaciones de derechos humanos escandalosos Obama consideró que los pasos dados por el presidente sirio, Bachar al Asad, para derogar la Ley de Emergencia, en vigor desde 1963 y que es una de las principales exigencias de los grupos de oposición, y permitir las manifestaciones pacíficas, "no iban en serio" a la luz de la represión violenta de las protestas de este viernes.

Obama acusó a Al Asad y a las demás autoridades sirias de "anteponer su interés personal al de los sirios, al recurrir a la fuerza y cometer violaciones de derechos humanos escandalosos, lo que se suma a las medidas de seguridad ya de por sí represivas en vigor antes de que comenzaran las protestas".

El presidente de EE UU acusó además directamente al mandatario sirio de buscar la ayuda de Irán para reprimir las protestas.

"En lugar de escuchar a su propio pueblo, el presidente Assad culpa al extranjero, mientras que al mismo tiempo busca la ayuda de Irán para reprimir a los ciudadanos sirios con las mismas tácticas brutales que han empleado sus aliados iraníes", señaló Obama.

El presidente del Parlamento Europeo (PE), Jerzy Buzek, también lamentó la muerte de manifestantes en Siria y condenó la represión violenta de las protestas. "La violenta represión de manifestaciones pacíficas en todo Siria es inaceptable. El derramamiento de sangre debe terminar ahora: esta es la primera y más importante responsabilidad del Gobierno", señaló Buzek en un comunicado.