"Araignee souriante"  - Odilon Redon
Uno de los dibujos de la etapa sombría de Odilon Redon
Rmn - GP / Musée d'Orsay

''Sólo vivía para mí, sintiendo repulsión por cualquier esfuerzo físico''. El pintor francés Odilon Redon (1840-1916) no tenía interés por el movimiento. Lo despreciaba. Para él era suficiente viajar por los caminos interiores.

Artista inclasificable (simbolista temprano, dicen unos; precursor del surrealismo y la pintura del subconciente, afirman otros), Francia lo reivindica ahora con la exposición El príncipe de los sueños, que estará en cartel en el Grand Palais de las Galerías Nacionales de París hasta el 20 de junio.

Pese a que fue contemporáneo de los impresionistas (participó en la última exposición del movimiento, en 1886), Redon es un rara avis que a contracorriente, en una época dominada por la realidad y lo objetivo, cultivó el misterio, la decadencia y la fantasía.

Él mismo se refería a sus oscurísimas visiones, de una textura similar a un oscuro terciopelo, como "mis negros".

Con un estilo en el que se puede adivinar la influencia del Goya más macabro, endulzó su paleta con el paso del tiempo e introdujo la litografía y los colores atenuados de la tiza. Matisse y los fauvistas le saludaron durante este tránsito

La exposición reune centenares de óleos, pasteles, dibujos a tiza y tinta, grabados y litografías.