Travis Bickle (Robert De Niro)
Robert De Niro, que tenía 33 años, interpretó en Taxi Driver a uno de los personajes de más calado de la historia del cine, el taxista-killer Travis Bickle. Steve Schapiro. Cortesía de A. galerie, París

Are you talkin' to me?” (¿estás hablando conmigo?). La pregunta se ha convertido en un lema pop que se estampa en camisetas y carteles. Es decir, se ha desvanecido.

No tenía ni pizca de gracia cuando veías a Travis Bickle (Robert De Niro) pronunciarla ante su imagen en el espejo, probando la pistola y el eficaz artefacto de deslizamiento sujeto al brazo. Un hombre-máquina listo para matar.

Tenías miedo de que Bickle, exmarine llegado de Vietnam con el síndrome post traumático de la guerra inútil y salvaje -como toda guerra-, el galopante insomnio y la segura y pronta explosión de psicosis, te estuviese haciendo la pregunta: "Are you talkin' to me?".

El guión de Taxi Driver (1976), escrito por Paul Schrader (en cinco días y con un revolver cargado sobre la mesa como 'f'uente de inspiración') para la película de Martin Scorsese, reducía la escena a una línea: "Travis se mira en el espejo". De Niro hizo lo demás, improvisando, para pasmo del equipo de rodaje, uno de los momentos más intensos de la historia del cine.

Nada de material promocional

Are you talkin' to me? es el título de la exposición de las fotografías del rodaje de Taxi Driver. Se inauguró la semana pasada en la A.Galerie de París. La muestra, que se clausura el 14 de mayo, no es un paseo tranquilo por material promocional de bajo octanaje. Al contrario, como la escena de Bickle dispuesto a matar, es pura vida.

En el borde equívoco de la noche de Nueva York a finales de los años setenta, cuando la ciudad era un terreno de peligro poblado por niñas-putas, chulos, desengañados y taxistas incubando la explosión, las fotos de Are you talkin' to me? son, como Taxi Driver, piezas de un preciso documental urbano.

El fotógrafo Steve Schapiro, bregado en trabajos de fotoperiodismo de campo sobre derechos civiles, protestas estudiantiles o la pobreza de las reservas indias, fue contratado por los productores para incrustarse en el equipo de rodaje.

Scorsese dio el visto bueno porque le gustaba el trabajo anterior del fotógrafo en Cowboy de medianoche (John Schlesinger, 1969) y, sobre todo, en las dos primeras partes de El padrino (Francis Ford Coppola, 1972-1974).

Con libertad total de movimiento, Schapiro (que ha publicado en Life, Look, Time, Newsweek, Rolling Stone...) realizó un reportaje que revela el ambiente de tensión creativa de la filmación. En las miradas de los actores y sus gestos de desnuda confianza, transmutados por entero en los roles que interpretan, se adivina que eran conscientes de que trabajaban en una película histórica.

La película restaurada es "más radical,
más brillante y
más enloquecida
que nunca"
Una versión restaurada de Taxi Driver se exhibe desde hace unas semanas en los cines de los Estados Unidos. Las críticas dicen que, 35 años después, la película es “más radical, más brillante y más enloquecida que nunca”.

La nueva copia, en la que Scorsese ha incluido una dedicatoria al compositor de la banda sonora, el gran Bernard Herrmann (fallecido en 1975, horas después de la última sesión de grabación de la música), será editada el 5 de abril en formato Blu-ray.

La película, que ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1976 y fue seleccionada por la revista Time entre las cien mejores películas de todos los tiempos, tuvo grandes problemas en su estreno.

Para obtener el permiso de exhibición de clase R (para todos los públicos, pero los menores de 17 deben ir acompañados de un adulto) y no uno más restrictivo, el director tuvo que mitigar el color rojo de la sangre en la violenta catarsis final.

Asistencia psicológica para Jodie Foster

La actriz Jodie Foster, que tenía 12 años e interpreta a la niña prostituta Iris, tuvo que ser asistida por un sicólogo por prescripción legal para que pudiese participar en los momentos más duros del film. Aún así, fue doblada por su hermana Connie (19) en algunas escenas.

Taxi Driver atravesó el delicado margen entre realidad y ficción en 1981, cuando John Hinckley disparó con intención asesina sobre el entonces presidente de los EE UU Ronald Reagan, que resultó herido.

El pistolero, con el pelo cortado con una cresta idéntica a la del personaje de De Niro, adujo que intentaba impresionar a Jodie Foster, a la que decía amar. El jurado declaró a Hinckley inocente, al considerar pertinente el alegato sobre enfermedad mental formulado por su defensor, que consiguió que en la vista fuese proyectada la cinta de Scorsese.

El personaje de De Niro, para el que Scorsese había considerado a Jeff Bridges y Dustin Hoffman (Al Pacino también fue tanteado por los productores, pero rechazó el papel), también ha dejado huella. En la lista de los mejores cincuenta malos de la historia del cine que elabora el American Film Institute, Travis Bickle ocupa el trigésimo puesto. La frase “Are you talkin' to me?” fue votada como la octava mejor de todos los tiempos por la revista Premiere.

De Niro, que este año presidirá el jurado del Festival de Cannes (empieza el 11 de mayo), tenía 33 años cuando interpretó al taxista-killer Travis Bickle. Scorsese le había lanzado a la fama al darle el papel protagonista en Malas Calles (1973). Obsesionado con la perfección y ortodoxo hasta poner en peligro su vida en la preparación de los papeles, De Niro trabajó como taxista doce horas al día durante un mes para meterse en la piel de Bickle.

En 2010 el excéntrico director danés Lars Von Trier retó a Scorsese y De Niro a embarcarse con él en una secuela de Taxi Driver que presentase a Bickle 35 años después. No hubo respuesta.