Black Mirror
Escena del capítulo 'Nosedive', de la tercera temporada de 'Black Mirror'. NETFLIX

Parece que Black Mirror no se equivocaba… el control de la sociedad en todos sus ámbitos se ha hecho realidad, el horror jerárquico ha llegado a China. Hace unos meses, el gobierno chino planteaba un sistema de valoración social que ahora se ha tornado como real para los ciudadanos asiáticos. Desde este momento, todos los movimientos financieros, las compras, las opiniones sobre política o incluso, los comportamientos cívicos serán monitorizados y sometidos a las puntuaciones del sistema Zhima Credit. Este método elaborará un perfil de cada ciudadano que se insertará junto a su puntuación correspondiente, la cual le hará la vida mucho más sencilla o todo lo contrario. Determinará la existencia de personas de distinta categoría.

Esta puntuación variará, en gran medida, de los ingresos, los gastos o las deudas de cada persona pero también dependerá de otras cuestiones: participar en obras de caridad, donar sangre o expresar opiniones en contra del régimen chino… una dictadura tecnológica moderna formalmente representada.  Cada paso registrable de la vida de los ciudadanos chinos será incluido en sus perfiles para otorgarles un ranking social entre 350 y 950 puntos, el videojuego de la vida. Ese de la asfixia social que deja aletargada a parte de la población, marginando a los “no válidos”. Porque claro, tener una puntuación baja tendrá graves consecuencias sociales.

Según cuenta 'Marketplace', el empresario chino Xie Wen ya ha vivido en sus carnes uno de los primeros efectos de este sistema. Tenía una deuda con otro empresario y esto le ha costado no solo consecuencias económicas sino también sociales. Zhima Credit le ha denegado un préstamo que solicitó por culpa de su bajo perfil social pero no sólo es eso, también ha bloqueado su capacidad para comprar billetes de avión. “Fue entonces cuando supe que estaba en la lista negra”, ha declarado Xie. Sufrir una velocidad de internet más lenta o tener vetada la entrada a algunos restaurantes son otros castigos que sufrirán los ciudadanos con baja puntuación. Sanciones que a priori no son de gran importancia pero que irán aumentado su intensidad a medida que pase el tiempo.

El gobierno chino ha intentado vender este método como una herramienta para incentivar el buen comportamiento ciudadano. Excusa ésta, la del orden social, mil veces oída históricamente por los gobiernos más represivos que pretenden oprimir a los ciudadanos hasta dejarlos sin capacidad de respuesta. Además, el Zhima Credit acaba por completo con la privacidad ciudadana y fomenta la marginación, dificultando la movilidad social. Los ciudadanos de “baja categoría” tendrán muchas más dificultades para mejorar su situación social y vital. Esta distopía ya ha comenzado.