Susami, un pequeño pueblo japonés ofrece el peculiar servicio a sus 5.000 habitantes de intercambio de su correo vía submarina. Un buzón rojo de correos está anclado en el fondo del mar, a unos 10 metros de profundidad.

¿Por qué un buzón de correo bajo el agua? La respuesta reside en el sector turístico. El jefe de correos, Toshihiko Matsumoto, decidió en 1999 colocar un buzón submarino y así dar ese atractivo especial que le faltaba a este pequeño pueblo pesquero.

Y su iniciativa parece que triunfó. Desde entonces, más de 38.000 misivas se han echado al buzón y una media de 1.500 cartas se cosechan del fondo del mar anualmente.

Hasta logró entrar al libro Guiness, pero fue destronado en 2005 cuando instalaron otro buzón en Pulau Layang (Malasia) a 40 metros de profundidad.

Si el turismo te lleva hasta Japón y te interesa lanzarte a esa pequeña aventura, lo único que necesitas es postales resistentes al agua, tintas aceitosas y un traje de buceo.