Cada vez que las chicas Femen irrumpen mostrando sus torsos desnudos en una acción de su cruzada feminista, los medios de todo el mundo recogen el momento dándole al suceso la mayor cobertura. El motivo, justificaciones ideológicas aparte, son los lozanos y turbadores senos protagonistas de esa protesta que, por obra y gracia del poder de lo erótico, acaba empañando el mensaje original. Porque el desnudo vende, y mucho.

Jóvenes, guapos, hippies y sin pudor aparecen los miembros de la asociación en el tráiler del documental sobre estos 'pornoecologistas' que el pasado año realizó el director Michal Marczak.

A ritmo de música tecno los chicos y chicas de 'Fuck for Forest' se adentran en la selva acompañados por un grupo de indígenas, bailan, se desnudan y hacen el amor en la calle, en los parques, en una iglesia, sobre el suelo. Pura transgresión bizarra a favor de la conservación de la selva y de las especies protegidas.

Adiós a la financión estatal

Fundada en Noruega en el año 2004, la asociación estuvo en sus inicios financiada por el gobierno. Tiempo después, Tommy Hol Ellingsen y Leona Johansson, creadores de FFF, subían al escenario durante un concierto de música heavy en Noruega y practicaban sexo en directo. ¿El resultado? Se cortaban las ayudas oficiales y la asociación, repudiada, cambiaba su sede a Berlín. Desde ese momento, su web se llenaba de material audiovisual de sexo explícito y de pago donde estos atípicos activistas hacen mamadas o tienen relaciones o lo salvaje.

Como el sexo vende aún más que el desnudo, durante estos años han conseguido recaudar más de medio millón de euros. El problema es que muchas de las organizaciones ecológicas se han negado a aceptar este dinero salpicado de fluidos. Los ecologistas se han tenido que buscar la vida para tratar de hacérselo llegar directamente a los destinatarios.

Sexualidad natural

En una entrevista un representante de 'Fuck for Forest' argumentaba sus prácticas. «WWF y otras organizaciones rechazaron nuestro dinero porque dicen que estamos conectados con sectores de la industria pornográfica. FFF es un proyecto alternativo que promueve la libre y natural sexualidad entre la gente que ama el sexo y la naturaleza. No somos parte de la industria porno. Todo lo hacemos nosotros y algunos amigos. No pagamos a modelos ni nada parecido. No somos un negocio, sino una expresión contra la destrucción de la naturaleza» , declaraba.

FuckForForest

En todo caso, la iniciativa se ha encontrado con continuas trabas y la imagen salvaje y sexualmente abierta que ofrecen no parece gustar ni a los propios indígenas, que han llegado a tacharlos de mentirosos y pervertidos. Los fundadores del grupo aseguran no tener intención de abandonar y la página web sigue acumulando beneficios. Un dinero de origen obsceno que a todo el mundo parece incomodar. Quizás lo natural con lo primario choca, o un falso puritanismo parece haberse alineado contra estos ecologistas de espíritu libre.