Después de Navidad nos damos cuenta de que nos hemos pasado con los polvorones y el turrón. Muchas personas deciden ponerse a dieta para recuperar su peso, pero otras se dejan llevar por la felicidad que provoca comer. Como a nadie le amarga un dulce, hacemos la vista gorda hasta que comienza a afectarnos en una importante parcela de nuestra vida: en el sexo.

Una investigación realizada por el Instituto Francés de la Salud a 12.364 individuos de entre 18 y 65 años desvela que las personas con obesidad no solo tienen más riesgos de sufrir una enfermedad como el cáncer, la diabetes o la depresión, sino que también afecta negativamente a la salud sexual. En el caso de las mujeres, la investigación concluye que existen hasta cuatro veces más posibilidades de hacer frente a un embarazo no deseado y en el caso de los hombres, aumenta considerablemente las opciones de padecer un episodio de disfunción eréctil.

Diferencia entre sobrepeso y obesidad

Sobrepeso y obesidad son dos términos diferentes. Ambos se definen como la acumulación anormal o excesiva de grasa corporal en el cuerpo. Si el índice de masa corporal (relación entre peso y talla) es superior a 25, se denomina sobrepeso. Si la persona supera el 30, hablaríamos de obesidad.

Este estudio destaca que las mujeres obesas tienen hasta un 30% menos de posibilidades de encontrar una pareja sexual, mientras que en los hombres, el porcentaje aumenta hasta un 70%. Ellos salen peor parados y, en ocasiones, el hecho de no tener relaciones sexuales puede provocar daños colaterales como la depresión o la frustración.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que al menos 20 millones de jóvenes en el mundo padecen obesidad. La comida basura y el sedentarismo están creando generaciones en las que este problema está cada vez más presente. La educación es la base de una vida sana. Educar en hábitos alimenticios incide directamente en el futuro sexual de los jóvenes.