Un beso (de los de tornillo) no es más que la unión de dos labios y el intercambio de saliva entre las bocas. Dicho de esta forma no parece muy atractiva la idea de 'dar un morreo', pero el significado sentimental y la carga sexual de los besos los hace indispensables en las relaciones pasionales.

Quien dijo que a través del intercambio de saliva no se puede contraer ninguna enfermedad vírica es porque, seguramente, no había pasado por la tan molesta 'enfermedad del beso'. La mononucleosis es una infección causada por el virus Epstein-Barr (VEB en sus siglas) y afecta en su mayoría a niños y adolescentes.

Síntomas de la infección

La mononucleosis puede parecer un simple resfriado. Sus primeros síntomas son faringitis y dolor de cabeza y garganta. Suele incubar en el cuerpo humano al menos 10 días desde el contagio, pero hace su aparición entre las 4  y 6 semanas posteriores a la infección.

Inflamación de los ganglios, palpitaciones o dificultad para respirar son algunas de las características de la 'enfermedad del beso'.

Una detección a tiempo es esencial para poder frenar a tiempo sus efectos. Raras veces se complica, pero no es descartable que afecte a otros órganos como el corazón o el bazo. Ante un dolor más agudo es esencial acudir a urgencias.

Cero deporte

La mononucleosis no es algo a obviar. Sin un tratamiento médico puede complicarse y durar varios meses. Como curiosidad, los médicos advierten que durante la infección es conveniente no realizar ningún deporte, ya que un esfuerzo en exceso puede derivar en una rotura de bazo.

Puede resultar paradójico algo tan inocente como un beso pueda desencadenar en un proceso tan incómodo como el de la mononucleosis pero... ¿qué sería del amor sin los besos? Como diría el poeta francés Alfred de Musset: ''El beso es el contacto de dos epidermis y la fusión de dos fantasías''.