«Nos encontrábamos el uno frente al otro y en nuestras miradas el deseo infinito de tenernos. La atmósfera creada era ideal. Mis padres se habían ido a pasar el fin de semana a la casa del pueblo y por fin podía traer a Carmen a casa. Sus ojos brillaban aún con la luz apagada por que a pesar de mis 21 años ella sabía más que yo. No sé que pensaría mi madre si viera que la mujer que está a mi lado es casi de su edad». 

¿Qué importa con quién estemos? ¿Qué más da dónde estemos? ¿A quién le interesa con quién nos acostemos? Tú y yo. No hay nada más bonito en el mundo que dejar de pensar en el resto de la civilización y centrarse en un «nosotros». Como en todo dúo que se precie, uno de los dos será el que tome la iniciativa. Aviso importante: existen otras partes de cuerpo, no empieces por los genitales.

Explorar el cuerpo de la otra persona

La primera vez puede resultar molesta o dolorosa, sobre todo para las mujeres, así que no intentéis buscar el placer del orgasmo. No es más importante la penetración que la preparación a la penetración. Besos, caricias, palabras, olores... Recréate en cada una de tus acciones y actúa como si explorarás un nuevo mundo. Tómate tu tiempo y hazlo con delicadeza.

Puede doler, por supuesto, pero aderezado de dosis de besos, caricias y frases adecuadas, es mucho más erótico que cualquier penetración premeditada (y con alevosía).

No nos podemos olvidar de nuestro eterno amigo: el preservativo. No solamente en primeras veces heterosexuales, sino en todo tipo de parejas (sí, existe un tipo de preservativo para la vagina) e incluso tríos (para los más lanzados). La salud está muy por encima de cualquier práctica sexual