Para las mujeres mexicanas coger solas un taxi ha empezado a convertirse en una actividad de riesgo. Según el último informe de ONU Mujeres, el 50% se ha sentido alguna vez violentada en transporte público. Sólo en el 2016, la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México registró 79 denuncias en este ámbito, 73 de las cuales fueron cometidas en taxis.

La llegada de servicios como Uber y Cabify en el año 2013 parecía que iba a cambiar las normas del juego y que los conductores, perfectamente registrados, frenarían sus impulsos ante el temor a ser descubiertos. Pero nada más lejos de la realidad, las agresiones se siguen cometiendo hasta el punto de que estados como Puebla ya se han planteado cancelar sus licencias.

En marzo de 2017 Laudrive salió a rodar pr las calles de la capital mexicana. El cofundador y director de operaciones de la compañía, Jorge de la Hoz, explica a Gonzoo cómo ocurrió: “observamos que muy pocas mujeres se atrevían a trabajar en servicios de transporte. Por otro lado observamos que las usuarias se sentían mucho más seguras si iba una mujer al volante. Así surgió la idea de crear una aplicación de transporte por la que una mujer podía pedir un servicio y siempre iba a tener a una mujer como conductora”.

Desde entonces la aplicación no ha dejado de crecer, aupada especialmente por los casos de violencia que se han ido conociendo con los meses. El caso de Mara Castillo fue el más impactante. El pasado 5 de septiembre la joven de 19 años se subió a un Cabify a las 5 de la mañana después de haber pasado la noche de fiesta con sus amigos. Su cuerpo apareció una semana después envuelto en una manta y con aparentes signos de tortura y agresión sexual. El conductor encargado de llevarla a su domicilio está hoy detenido acusado de violación y homicidio pero el caso llevó a las autoridades de Puebla a cancelar la licencia de estas aplicaciones hasta que pusieran en marcha mayores controles sobre sus conductores.

Poco después se descubrió que el detenido, antes de ser chófer, había sido huachicolero (término utilizado para referirse a los ladrones de combustible). El mismo mes de septiembre, y según asegura De la Hoz, “Laudrive aumentó su facturación en un 3.000%. En parte porque ya se nos iba conociendo más, y también por la polémica del robo de datos de otras aplicaciones, así como por los casos de violencia ligados al transporte, como le ocurrió a la española María Villar”.

Liliana Valencia tiene 42 años, es madre de 2 niñas y desde hace 3 meses presume de ser una Laudy, como se conoce a las conductoras de Laudrive. “Siempre me ha gustado conducir y hace unos años conseguí un vehículo con el que lanzarme a la aventura de Uber. Pero duré pocos meses, no me sentía segura cada vez que tenía que transportar a un hombre de noche”, asegura Valencia a Gonzoo.

Como ella, otras 1.200 mexicanas han decidido ponerse al volante de un Laudrive. Valencia asegura que en cuanto conoció la aplicación lo tuvo claro: “la inseguridad en México es tremenda y para nosotras no hay nada mejor que saber que tu cliente va a ser una mujer. Creo que es algo que nos da mucha seguridad a las dos partes, las mujeres tenemos una manera de interactuar muy respetuosa que no siempre se da con los hombres”.

Ante la pregunta sobre si los ingresos son los mismos que en Uber o Cabify, Valencia responde sin tapujos: “Hay días buenos y días malos, lo bueno es que los viajes aunque sean pocos son muy largos. El problema es que todavía no podemos cubrir todas las áreas de la ciudad. Los ingresos son parecidos aunque en Laudrive el porcentaje para el conductor es mayor. Así que a la larga es mejor para nosotras”.

Actualmente la aplicación está disponible en la Ciudad de México, aunque en su plan de negocio está proyectado abrir durante el 2018 en Monterrey y Guadalajara, y para el 2019 hacer lo propio en el resto del país. La idea, pionera a nivel mundial, ya ha sido exportada (bajo otros nombres) a otros países, aunque no siempre con el mismo éxito. “En Australia, en Francia y en Boston se ha importado la idea. También se intentó crear en Argentina pero ya quebró por la falta de conductoras”, asegura su cofundador.

Entre los planes de la empresa está también exportar la marca Laudrive a nivel internacional, según comenta De la Hoz: “Muchos países, especialmente de Latinoamérica, nos han pedido que les llevemos la aplicación. Y curiosamente desde Europa el único país que se ha interesado ha sido España”.

Solo el tiempo dirá si la idea prospera en otros países con una realidad muy diferente a la mexicana. Entretanto, desde Laudrive prometen seguir trabajando por crear más empleos para mujeres en un mundo, el del transporte privado, donde hasta ahora solo los hombres se atrevían a trabajar.