PREGUNTA. Soy atleta profesional y mi nuevo entrenador me ha prohibido practicar sexo antes de una competición. Dice que me puede restar potencia en la carrera. ¿Qué hay de cierto en ello? ¿Es malo echar un polvo el día antes?

La verdad es que tu entrenador no va mal encaminado. El sexo, al igual que el deporte, requiere un esfuerzo físico. Durante la fase de excitación, en la que aún no se ha realizado movimiento aeróbico, la frecuencia cardíaca oscila entre los 90 y los 100 latidos por minuto para, posteriormente, subir hasta los 130 durante el coito y llegar a las 150 pulsaciones durante el orgasmo. El sexo activa todo el sistema cardiorrespiratorio, como cuando compites en una carrera. Este es el motivo por el que puedes estar cansado al día siguiente y rendir menos en la pista.

Por otra parte, hay quienes piensan todo lo contrario y aseguran que practicar sexo el día antes de competir motiva al deportista. Esto se debería a la liberación de endorfinas, que provocan un estado de euforia y actúan como elemento de motivación para mejorar el rendimiento.

PREGUNTA. ¿Qué debo hacer si se sale el condón mientras estoy practicando sexo?

En el momento en el que eres consciente de que el preservativo se ha salido, se ha roto o que tira de la piel, debes retirarlo inmediatamente del pene. Revisarlo es importante para asegurarse de que no hay semen o líquido preseminal que haya podido salir fuera del condón.

En el caso de una posible fuga, sería conveniente que si tu pareja es chica tomara la píldora del día después para evitar un embarazo no deseado. En el caso de que no haya habido escapes de semen, se retira y se coloca uno nuevo. Recuerda que los preservativos no son reutilizables.

PREGUNTA. Hasta ahora creía que "el perrito" era una postura sexual, pero una amiga me habló también del "perrito vaginal" y no tengo ni idea de qué es...

Una cosa es la postura del "perrito" (a cuatro patas) y otra, el "perrito vaginal''. Este último hace referencia a la capacidad que tienen algunas mujeres de contraer la zona perineal y vaginal de manera automática cuando alcanzan el orgasmo. Se denomina así porque la sensación que provocan las contracciones en el pene son equiparables al lametazo de un perro.

Mientras que algunas chicas lo hacen de forma involuntaria, otras necesitan entrenar las paredes de la vagina a través de ejercicios de suelo pélvico, de manera que se refuerce la musculatura de la zona. Gracias a la gimnasia de suelo pélvico las relaciones sexuales mejoran: se solventan problemas de incontinencia y se tienen orgasmos más placenteros.