La mayoría de las personas tenemos retos en la vida, objetivos por los que luchamos. La pareja es un elemento muy importante que crece en armonía y donde el triunfo de uno es la victoria del otro. La influencia de una parte es muy importante para llevar a cabo las actitudes adecuadas y conseguir un fin. En la manera con la que se ejercen estas motivaciones nace el complejo (o efecto) de Pigmalión.

Puede ser positivo (si la pareja afianza la autoestima del otro y cree en sus posibilidades para llevar a cabo un reto) o negativo. Veamos por qué.

"Ni contigo sin ti"

El que ejerce este efecto de manera negativa sobre la otra persona tiene miedo al triunfo de aquel con quien comparte su vida. Sus complejos e inseguridades le hacen llegar a pensar que puede perder esa relación si el otro tiene éxito. Su objetivo se basa en destruir las inquietudes del otro y para ello daña el autoestima a base de frases como ''nunca podrás conseguirlo'' o ''no eres lo suficientemente inteligente''.

El complejo de Pigmalión suele aparecer en parejas cuya relación es tóxica. Algo así como "ni contigo ni sin ti". Se hacen daño pero se quieren, se dejan y vuelven por el miedo a quedarse solos, por obligación o por falta de una autoestima que ya ha machacado la motivación por vivir y ser felices.  La frase de "quien bien te quiere te hará llorar" debe pasar a la historia, a menos que sea llorar de ilusión.