Cada día son más las personas que se niegan a casarse o comprometerse por miedo a sentirse atados o vivir una vida diferente a la que desearían tener. Hasta hace pocos años en nuestro país lo ideal era echarse un novio, comprarse el pisito y, cuando estuviera amueblado, casarse e irse a vivir con la pareja, criar hijos y pagar para asegurarte tu pensión.

Poco a poco la sociedad ha ido madurando y sopesando nuevos modelos de familias: singles con hijos, homosexuales o personas que viven juntas sin necesidad de pasar por el altar (o el juzgado).

Compuesto y sin novia

El Síndrome 'Cold Feet' es una palabra inglesa que se refiere a personas cobardes o con miedo a dar un paso importante en su vida. En la mayor parte de los casos afecta a los hombres pero poco a poco son muchas las mujeres que se platean si pasar o no por el altar. Palabras como boda, familia, marido o esposa hace que un cierto temor recorra nuestras venas ante el miedo de tener que guardar los votos de 'castidad, pobreza y obediencia' para otra persona y durante toda la vida.

Solución: parejas de hecho

Sí es cierto que a nivel legal y, más cuando hay hijos de por medio, lo ideal es dejar los asuntos zanjados. No estoy hablando de boda pero hoy en día podemos recurrir a formar parejas de hecho donde ambas partes obtienen beneficios legales y también fiscales por el hecho de contraer esa unión. Ya se sabe que las cosas bien hechas, bien parecen. Pienso que cuando realmente estás enamorado y quieres a una persona no deben existir los miedos pues estos surgen de la incertidumbre y la poca confianza en la pareja. En ese caso lo mejor es seguir como estamos... Sin ataduras legales al compromiso.