¿Se pueden congelar los huevos? Este y otros alimentos que no sabías que podías conservar en el congelador

Los huevos se pueden congelar, aunque con excepciones
Los huevos se pueden congelar, aunque con excepciones
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Los huevos se pueden congelar, aunque con excepciones

La congelación es una técnica perfecta para conservar los alimentos durante más tiempo y evitar así el desperdicio innecesario de comida. Existen, en general, pocos alimentos que no resistan un proceso de congelación a -19 °C, la temperatura idónea para mantener la comida en buen estado. Sin embargo, hay ciertos productos que no deberían congelarse, pues este proceso de enfriado empeora su textura, su sabor, su aroma o incluso se estropean tras descongelarse. 

Algunos ingredientes, por otro lado, generan dudas o incluso debate dentro del mundo de la seguridad alimentaria. Aunque pueda parecer lo contrario, los huevos, el queso, la fruta fresca o el arroz son alimentos que sí pueden congelarse. Eso sí, con algunas excepciones y siguiendo unas cuantas normas.

Hay algunas normas generales que hay que tener en cuenta a la hora de congelar. Como regla, todos los alimentos se deben guardar sin agua ni aire, para evitar que se agüen y se oxiden o deterioren. Lo ideal es guardarlos en trozos pequeños, para solo descongelar lo que se va a utilizar y no toda la pieza. Por último, se recomienda utilizar recipientes herméticos y materiales adecuados para la congelación. 

El huevo se puede congelar, pero con excepciones

La Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA, por sus siglas en inglés) indica en su web que los huevos sí pueden congelarse. No obstante, no lo aconseja en algunos casos específicos. No se deben congelar cuando se trata de huevos con cáscara y, en el caso de que se haga, deberían consumirse inmediatamente después de descongelarlos. Tampoco se pueden congelar, según la FDA, los huevos duros. 

En el caso de que queramos congelar huevos crudos, debemos hacerlo sin cáscara, batiendo las claras y las yemas juntas antes de meter en el congelador. Es posible congelar las yemas y las claras por separado, pero las yemas, si se congelan sin batir, al descongelarse quedarán gomosas, no vuelven a ser líquidas. 

Algunos quesos se pueden congelar y otros no

El queso es uno de los alimentos que más controversia provoca en cuanto a su congelación. Se puede congelar, aunque no es un 'sí' rotundo. Los amantes del queso más puristas no lo recomiendan, pues la congelación rompe su estructura interna y cambia su textura. 

No obstante, hay quesos que aguantan mejor este proceso de conservación en frío. Los quesos semicurados como el Gouda, gruyere, emmental o edam soportan bien la congelación y, al volver a su estado natural, mostrarán un aspecto, aroma y sabor casi perfectos. También los curados como el manchego se conservan bien, aunque perderán parte de su sabor y aroma. Además, puede que después de descongelarse se desmiguen con mucha más facilidad.

No se deben congelar los quesos frescos como el de burgos, la mozarella, el mascarpone o el feta, ya que tienen un alto contenido de agua y esto puede hacer que se rompa y pierda su textura. Tampoco los cremosos tipo camembert, brie o quesos azules, pues al descongelarse habrán perdido totalmente su anterior consistencia.

¿Se puede congelar el arroz?

El arroz sí se puede congelar, siempre que esté incluido en un plato con una textura seca, como la paella o un arroz blanco al uso. En platos caldosos, el arroz quedará demasiado blanco y no tendrá una textura agradable

Hay que tener en cuenta que no es aconsejable congelar el arroz si ya se ha guardado en el frigorífico durante más de un día, ya que las bacterias habrán crecido lo suficiente al disiparse la humedad. Para congelarlo correctamente, debemos dejar primero que el arroz se enfríe un poco y deje de salir vapor antes de meterlo en el congelador. Para evitar que se amontone, el mejor truco es agregar un poco de aceite antes de meter nuestro táper al congelador. 

Se puede congelar en una bolsa hermética o un táper apto para congelador
Se puede congelar en una bolsa hermética o un táper apto para congelador
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La fruta fresca sí se puede congelar

En el caso de la fruta, podemos congelarla, aunque cada pieza de forma distinta. Las frutas pequeñas, como arándanos, moras o frambuesas, no necesitan ningún tratamiento previo, se pueden guardar directamente en el congelador tal y como están. En cambio, cuando se trata de frutas cítricas, se recomienda pelarlas y separarlas en gajos antes del congelado. 

En el caso de otras frutas como la manzana, los plátanos, los aguacates o los membrillos, pueden ser congelados, pero este proceso oxidará la fruta y modificará su textura totalmente, por lo que no podrán ser consumidos de forma normal como si fuesen manzanas, membrillos o plátanos frescos. En cambio, se podrán usar para incorporarse como ingredientes para postres como tartas, bizcochos, helados, etc. Otros como el melón y la sandía, por ejemplo, no son aptos para congelar, pues tienen una cantidad muy alta de agua que formará cristales. Esto hará que en cuanto se descongelen, estos cristales rompan las fibras de la fruta y se estropee al instante.

¿Se puede congelar el tomate frito?

Cuando sobra salsa, ya sea de pasta o de cualquier otra receta, se puede guardar en el congelador, muchos piensan en recurrir al congelador para salvar los restos. El tomate frito, en concreto, sí se puede congelar, también el casero, siempre que se deje enfriar la salsa completamente primero. Para congelarlo, se pueden usar bolsas de plástico para congelador, con cierre, y espacio de sobra en ellas, ya que, al solidificarse, la salsa aumentará en volumen. Se debe tener en cuenta que este tipo de salsas aguantarán durante aproximadamente dos meses en el congelador. 

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