Zidane SALVA a Luxe
Beckham, en una acción del partido de ayer.  Félix Ordóñez/ REUTERS
A eso de las ocho menos veinte de ayer pintaba muy negro para Luxemburgo. El Madrid caía ante la Real 2-0 (el primero, tras una torpeza de Roberto Carlos y un penalti inexistente) y jugaba con diez. 

Quedaba apelar al espíritu y surtió efecto. El equipo se unió para resistir y en un minuto volteó el partido: acortó distancias Raúl Bravo y empató Zidane, en lenta mejoría. Y Luxemburgo pudo respirar. No así su segundo, Campos, que hoy puede ser cesado tras acusar a Guti en un medio brasileño de simular una lesión para no jugar ante el Barça.