Sito Rivera
Sito Rivera (izquierda), entrenador español de fútbol sala, durante su etapa al frente del Martorell (LIGA NACIONAL DE FÚTBOL SALA). LIGA NACIONAL DE FÚTBOL SALA
El técnico español Sito Rivera ha entrado por la puerta grande en el fútbol sala japonés. El preparador catalán inició, el pasado mes de septiembre, una apasionante aventura en el país nipón. Tras su paso por Polaris World y Martorell, el experimentado técnico recibió la oferta del Bardral Urayasu, equipo con el que, al final de temporada, se ha proclamado subcampeón de Liga y campeón de la Puma Cup, el torneo del `KO' japonés, superando al potentísimo Nagoya Oceans por 4-3 en la prórroga.

Un país desconocido, costumbres distintas, un idioma complejo, un fútbol sala que nada tiene que ver con el de La Mejor Liga del Mundo... todos estos condicionantes no han servido de excusa para impedir el éxito de Sito Rivera en su aventura japonesa. El entrenador catalán ha demostrado sus conocimientos y su experiencia en un futsal de nuevo cuño, que ha estrenado campeonato de liga, la F-League; en el que abundan los equipos semiprofesionales y en el que el camino hacia la élite acaba de iniciarse.

Al frente del Bardral Urayasu, Sito ha conseguido sentar las bases para crear un equipo campeón. Subcampeón de Liga, a seis puntos de distancia del Nagoya Oceans, y campeón de la Puma Cup, tras derrotar en la final al propio Nagoya, el Bardral ha cuajado una gran campaña y ha notado la `mano' de un técnico que, como Jesús Velasco en Italia, ha demostrado la capacidad y calidad de los entrenadores españoles.

Satisfacción en el entrenador

Rivera, a punto de cumplir 52 años, asegura sentirse "muy satisfecho" con su primera experiencia en Japón, y reconoce que "la organización de la liga ha sido mejor de lo que esperaba, y la competitividad ha sido muy alta. La gente está muy involucrada para que todo salga bien, y no se deja nada al azar", añade.

Sito manifiesta que los seis meses que lleva en el país nipón han sido "muy positivos, tanto a nivel personal como en los resultados. La consecución de la Puma Cup ha sido la guinda de una gran temporada". Además, su aventura en Oriente le ha servido para distinguir el perfil del jugador japonés. "Me ha sorprendido mucho el nivel técnico que tienen -declara-, y sus características son muy adecuadas para este deporte. Suelen ser jugadores rápidos y listos, muy disciplinados, pero con problemas a la hora de tomar decisiones sobre la pista y a la hora de finalizar las acciones de ataque", argumenta.

Falta profesionalización, pero hay calidad

El preparador de Mataró estima que el principal problema que existe en el fútbol sala japonés es la falta de profesionalización. "Sólo la plantilla del Nagoya Oceans es profesional. El resto de equipos solemos realizar entre cuatro y cinco sesiones semanales, y eso plantea muchas dificultades a la hora de mejorar el rendimiento y de marcarte metas muy ambiciosas". A pesar de todo, Rivera ya piensa en la próxima campaña y en que el Bardral Urayasu siga creciendo como equipo. "Hay que ir poco a poco -comenta-, pero nuestra pretensión es poder aspirar al título la próxima temporada".

Sobre la posibilidad de que los jugadores japoneses den el `salto' a España, Sito Rivera opina que "únicamente les hace falta competir más, adquirir una mayor experiencia. Creo que casos como los de Taku, Ono o Kogure demuestran que pueden jugar perfectamente en Plata. Pero en Honor, el extranjero debe marcar diferencias, y en España hay jugadores muy buenos en las categorías inferiores", indica.

Lo que el entrenador catalán tiene muy claro es que el futsal español es el espejo al que se mira en Japón con el objetivo de progresar. "Aquí se siguen mucho las competiciones de la LNFS. Hay tres o cuatro revistas especializadas que realizan una amplísima cobertura de nuestro fútbol sala", afirma Rivera.

Una adaptación rapidísima

La rápida adaptación de Sito Rivera a la forma de vivir de los japoneses quizás haya tenido un peso importante en el éxito deportivo cosechado. No en vano, el técnico español revela que las costumbres niponas "son muy fáciles de asumir. Ésta es una sociedad muy cómoda para vivir. Hay un respeto increíble entre la gente y no existe sensación de inseguridad. Se puede pasear por cualquier zona de Tokio con total tranquilidad. Es un país digno de ver, un modelo de organización para las naciones occidentales".