Del ring al ultramaratón
Mariano Peinado se entrena con Patches. (M. P.)
Mariano Peinado, que fue boxeador entre 1983 y 1991, corre sin parar desde hace dos años y medio, cuando su padre falleció de un cáncer, probablemente provocado por el tabaco. «Empecé a correr para dejar de fumar. Lo pasé mal sólo los tres primeros días», asegura este deportista de Colmenar Viejo, en Madrid.

Precisamente, en los alrededores de su ciudad natal, los próximos días 9 y 10 de junio disputará un ultramaratón en el que pretende cubrir 150 km en 24 horas: «Aunque la prueba es de 100 km, yo correré 50 más para conseguir dinero destinado a un programa de educación infantil de la Cruz Roja en Colmenar». En 2006 salieron 1.500 corredores, llegaron sólo 296 y Peinado acabó el 55.º

Bronca con su mujer

El corredor aún recuerda la discusión de la edición pasada con su mujer, Mar: «Quería que me retirara. Me vio los pies hinchados como botas y se asustó muchísimo».

El ultrafondista madrileño confiesa que en el tiempo que lleva entrenándose sólo ha gastado «dos pares de zapatillas porque los materiales de ahora son muy buenos. Esta carrera es para zumbaos, y yo lo estoy más que nadie. Nunca hay que pensar en lo que te queda por delante».

Criador de pitbulls

A sus 42 años, Mariano Peinado vive en la localidad de Tres Cantos, en medio del campo, con su mujer, Mar. Allí regenta una residencia y criadero de su raza de perro preferida: el american pitbull terrier. «Conocí la raza en Inglaterra cuando era boxeador. Sé que están mal mirados, pero todo depende de la educación que se les dé. Son nobles, inteligentes y demuestran más sentimientos que muchas personas», reconoce Peinado.