Kimi Raikkonen
Kimi Raikkonen conversa con sus mecánicos en el box de Alfa Romeo. EFE

Kimi Räikkönen está siendo protagonista del fin de semana del GP de Bélgica. Y no por su actuación en pista, de momento, sino por cuestiones extradeportivas. Primero, porque llegó al circuito de Spa-Francorchamps lesionado. El finlandés sufrió un percance durante sus vacaciones, lo que obligó a Alfa Romeo a llamar al probador Marcus Ericsson, que se pierde así una prueba de la IndyCar en la que está competiendo.

El segundo momento de protagonismo de Räikkönen fue por una frase que dejó por la mañana. Preguntado por esa lesión, respondió con una máxima que ya le perseguirá toda la vida. "Me estoy haciendo viejo. El deporte es peligroso, siempre he dicho que es más peligroso que beber cerveza. Normalmente, si bebes, no te lesionas, sólo tienes resaca", reflexionó.

Y precisamente relacionado con el alcohol, aunque esta vez no lo había ingerido él. Según relató, por la tarde de este mismo viernes estaba caminando por el paddock cuando un aficionado visiblemente ebrio llegó "corriendo agitando los brazos".

"Se plantó delante de mí y comenzó a agitar sus brazos y a golpear mis gafas. Le dije que qué demonios estaba haciendo, aunque estaba un poco borracho. No sé lo que estaba haciendo", relató 'Iceman' a 'Ziggo Sport'. No obstante, el comentarista y expiloto Mika Salo aseguró en la MTV finlandesa que casi tuvo que "detener una pelea", referida al suceso.