Rafa Nadal
Rafa Nadal celebra su victoria ante Andy Murray en el Masters. EFE

Quizás sea aventurado decir que la mejor versión de Rafa Nadal está de vuelta, pero de lo que no cabe duda es que en este Masters de Londres se está viendo algo parecido a ello. Ante Andy Murray, número 2 del mundo, el tenista español fue un torbellino y se llevó la victoria por un contundente 6-4 y 6-1 en una hora y 31 minutos.

Probablemente sea el aspecto mental donde más se vea la mejoría del balear. Este martes, volvió a perder el primer juego con su servicio, pero lejos de venirse abajo, rompió a su rival en el siguiente juego, exactamente lo mismo que sucedió en el anterior partido ante Wawrinka.

La igualdad fue la tónica dominante en el primer set, con disputados intercambios y pocas concesiones, hasta que llegó el juego decisivo. Con 5-4 a favor, Rafa metió presión al servicio de Murray y se lo rompió en blanco.

En la siguiente manga se vio a un Nadal desencadenado que se llevó los tres siguientes juegos, demasiada desventaja ya para un Murray totalmente desconectado.

Nadal no levantó el pie del acelerador en ningún momento, no dejó entrar en el partido al británico y siguió moviendo a su rival de lado a lado hasta conectar la bola ganadora. Como en los mejores tiempos y ante un rival de máxima entidad.

Todo lo apuntado ante Wawrinka se confirmó ante Murray. Los golpes le entran a Nadal, las piernas le responden y el aspecto mental no es un problema. El balear siguió agresivo en su juego y cerró el partido con un contundente triunfo que hacen creer que Nadal puede aspirar a todo en el torneo que reune a las mejores ocho raquetas del mundo.