práctico, pero algo caro
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El Fox sustituye al Lupo como el Volkswagen más pequeño y económico. En cuanto a tamaño, con 3,82 metros de largo y una altura de 1,54 metros, casi es un reducido monovolumen de tres puertas.
 
Es un coche que busca ante todo la economía de precio, algo que se nota en su aspecto, especialmente en el interior, bastante pobre visualmente y con unos plásticos duros y de tacto poco agradable. Cuenta sólo con cuatro plazas, ya que en la parte central tiene una zona de plástico que hace las veces de portabebidas o pequeña guantera. Su ventaja es una extraordinaria amplitud interior, debido a su generosa altura. Aunque aprovecha el chasis del Polo, tiene unas suspensiones algo más blandas, lo que unido a su mayor altura hace que se balancee más en las curvas.
 
Ficha técnica
 
Prestaciones. El motor turbodiésel de tres cilindros y 70 caballos no es una muestra del buen hacer del grupo Volkswagen con los motores de gasóleo. Es un motor ruidoso y con un tacto muy áspero por su construcción de tres cilindros. Además, al estar instalado en un coche económico, su insonorización no es buena. Responde con cierta alegría y los consumos son contenidos, pero las vibraciones y el sonido que llegan al interior restan mucha comodidad y agrado en la conducción.
 
Vida a bordo. Los plásticos duros y la poca vistosidad general de todo el interior se compensan con una extraordinaria amplitud, gracias a su buena altura, que permite que todos los pasajeros se sitúen en una posición vertical y con buena visibilidad.
 
Equipamiento. El Fox se ofrece con un solo acabado que incluye elevalunas, cierres, dirección asistida y ABS, pues hasta la radio es una opción. Para equipar bien el Fox, el precio final se dispara hasta los 14.890 euros, demasiado para un coche de esta categoría.