Posesión indigesta
El valencianista Joaquín trata de marcharse de la marca de Koikili Lertxundi, del Athletic Club de Bilbao. (Manuel Bruque / EFE)

El Valencia encadenó por segunda ocasión esta temporada dos derrotas consecutivas en una Liga que, con cada jornada que pasa, se ha convertido en un objetivo quimérico para la entidad de Mestalla, a tres puntos de una plaza para la Champions.

Al Athletic Club, que no ganaba en Mestalla desde el 3 de enero de 1988, le bastó defender con intensidad, aprovechar un destello de Yeste a balón parado y un contragolpe muy bien definido por Llorente de cabeza para derrotar al equipo de Ronald Koeman, que se cansó de tener el balón como es la intención de su técnico, pero olvidó qué hacer con él. El tercer gol fue una propina a la que fue una de las mejores defensas de la Liga.

El equipo local volvió a ser un querer y no poder que llevó el mando en el campo, pero nunca en el marcador. La posesión no encuentra ni claridad en el ataque ni el respaldo de una zaga de garantías.

Cierto es que Silva tuvo un 1-0 a los tres minutos de la primera parte, o un rápido empate a los tres de la reanudación, pero la situación deportiva que atraviesa el Valencia no invita a goles rápidos. Hasta la imaginación de Villa parece secuestrada por la mediocridad actual de un equipo cuya crisis no mejora.

Mestalla, contra Juan Soler

La afición que se mantuvo en su butaca lanzó su protesta unánime contra el palco de Mestalla tras la goleada que recibió en su estadio. «Yo habría hecho lo mismo, como aficionado estoy muy decepcionado», señaló el presidente Juan Soler tras el partido. El máximo mandatario del club apostó por «tener paciencia». «Ronald Koeman lleva un mes y ya queremos que los resultados estén ahí. Hay que darle tiempo, porque es un proyecto nuevo, con ideas nuevas», añadió Soler.