Las ocho de Phelps
Las ocho de Phelps REUTERS

"Mi madre me presiona mucho. Es la que más. Es la que controla mi agenda de competición. Ya me ha dicho que espabile y que siga nadando, que quiere seguir viajando", desveló bromeando Michael Phelps en una rueda de prensa de dimensión universal. Todos los medios del mundo aquí acreditados estaban ahí. LLegó relajado. Y con una gran sonrisa. Iba vestido con la parte superior del chándal, camiseta blanca debajo y bermudas. Sostenía y bebía un refresco de cola.


Fue tras colgarse su octava medalla de oro, el 4X100 hace apenas un par de horas en El Cubo, lo nunca hecho por nadie jamás en unos Juegos Olímpicos. "Lo primero que quiero hacer ahora es abrazar a mi mamá. Apenas he estado con ella 30 segundos en la piscina", aseguró emocionado. -¿Y qué le dijo? "Sólo dio tiempo a sollozarme Congratulations (¡Felicidades!). Y nos pusimos a llorar. Ella y mis hermanas no paraban". También tiene ganas de "tener 5 ó 10 minutos para estar relajado y hablar con sus amigos"

Un campeón solidario


Phelps se siente "muy feliz, inmensamente feliz. Entusiasmado" por lo que ha logrado, ocho oros, superando así en uno a Mark Spitz. El nadador del bigote lo logró en Munich' 72. Spitz ha bautizado a Phelps como "el primer hombre de Marte" por su hazaña. "Nadar bien es lo mío. Lo que me divierte. Con ser Michael tengo bastante, no quiero ser un segundo Spitz". Michael respondió, después, que él "es un tipo normal, que de no ser nadador no hubiera llegado muy lejos. Sería una persona corriente". Agradeció a sus colegas de equipo su apoyo. "Sin ellos no lo hubiera conseguido". Y también a su entrenador, Bob Bowman, "que ha sido muy insistente".

Michael también habló del dopaje. "Habré pasado unos 40 test. Forma parte del juego. En todos los sitios en los que he estado en los últimos meses me hicieron controles, aquí en Palo Alto (California), en Singapur..."

Agua helada, masaje y películas


Phelps tuvo su gran momento de flaqueza. Su debilidad. Fue en las semifinales de la mariposa. "¡Dios mío! ¡Esto es muy duro!", recordó.- ¿Iba a abandonar? "Mi entrenador fue muy persistente, casi me molesté con él", aseguró. Logró recuperarse. "Dormir, ver películas, estirarse en la cama... me fue muy bien. Las claves, más que el entrenamiento, han sido las bañeras de agua helada, los masajes y dormir", se sinceró.

Phelps ha vivido estos Juegos en la Villa Olímpica. Compartió su tiempo con "atletas y boxeadores". Y tuvo un encuentro muy especial, con..."Rafael". Parece que "la visita de Rafaeeel Nadal" - alargó la e en su pronunciación-, le causó impresión. Fue el único deportista que mencionó. Nunca olvidará estos "Juegos Olímpicos. Lo he grabado todo en mi cabeza. Ni un detalle se va a quedar fuera. Cientos tengo. Desde la emoción de la entrega de medallas hasta los compañeros. Todo lo compartido con ellos, charlas, risas, momentos duros...". El día 21 se va. "Tengo obligaciones", mencionó. Volverá a Michigan, cerca de la familia.