Araceli Segarra
Miguel Cerro
P.- De niña, ¿era tan intrépida?
 
Era bastante guerrera. Contribuye ser la pequeña y tener tres hermanos que están todo el día gamberreando.
 
P.- ¿Qué es ser aventurero hoy?
 
Aventura es sinónimo de desconocido. En nuestra vida diaria hay aspectos más de aventura que en la montaña, como tener pareja, formar una familia… 
 
P.- Algo que ha aprendido en sus viajes y que nunca olvidará...
 
La suerte que tenemos de pertenecer al 4% de la población del primer mundo.
 
P.- Con la vida tan intensa que lleva, ¿le quedan inquietudes por realizar?
 
Hay un montón de cosas que no me da tiempo a hacer. Me encanta dibujar. Me distrae muchísimo. Cuando estoy agobiada, en lo primero que pienso es en agarrar un lápiz y hacer garabatos.
 
P.- Profesionalmente hablando, ¿hacia dónde se dirige?
 
Dejo que me lleve la vida.
 
P.- ¿Es difícil encontrar patrocinadores?
 
Suelo ir a rutas difíciles y la probabilidad de éxito es reducida, por lo que tiran para atrás. Intento ir a lo que me puedo pagar.
 
P.- ¿Es duro su entrenamiento?
 
Sarna con gusto no pica. 
 
P.- ¿Qué le haría dejar a un lado la montaña?
 
Creo que es imposible que eso pase.
 
P.- ¿El Estatuto de Cataluña es cosa de los ciudadanos o de los políticos?
 
Lo utilizan para distraernos de cosas importantes. Ahora alucino con el AVE. Están destrozando una cantidad de terreno en el norte de Cataluña tremendo, nuestro patrimonio, y nadie se entera.
 
PIMPAMPUM
 
  • ¿Qué libro está leyendo? Con ánimo de ofender, de Arturo Pérez-Reverte.
  • Programa de televisión. ¡Uf! La tele me cuesta.
  • Un grupo. Coldplay.
  • Un color. Los tonos tierra.
  • Su plato favorito. Las setas.
  • Bebida. La coca-cola light, pero lo estoy dejando.
  • Su viaje más aprovechado. Al Xixapangma, en 1992. 
  • Un olor. El de la esponja mojada. Me trae recuerdos.