Deportistas precoces: ¿niños con habilidades especiales o mero capricho de sus padres?

  • Anthony Russo, un niño de cinco años, completa una media maratón en menos de dos horas y media y es el último caso de niño prodigio en el deporte.
  • ¿Qué consecuencias puede tener para ellos? ¿Y qué nivel de responsabilidad tienen los padres? Pedagogos, entrenadores y médicos lo explican.
  • "Son niños con una autoestima muy alta, y eso es muy bueno siempre que sean humildes", aseguran expertos desde la Fundación Marcet.
  • Sin embargo, los médicos no lo recomiendan a estas edades: "Es fantástico que hagan deporte, pero de una forma lúdica", dice Maria Dolores Lluna.
Rubio, Nadal, Pulido o Messi son algunos de los deportistas conocidos que han triunfado a edades precoces.
Rubio, Nadal, Pulido o Messi son algunos de los deportistas conocidos que han triunfado a edades precoces.

Anthony Russo, un niño de cinco años natural de New Yersey, es el último caso de chavales que triunfan en el deporte de una manera precoz.

Este pequeño completó su primera media maratón (21 kilómetros) con un tiempo —2 horas, 22 minutos y 25 segundos— que dejó boquiabierto a medio mundo. Con este hito, este jovencísimo deportista consigue una marca formidable para alguien tan joven, un tiempo que nadie había logrado hasta ahora.

Son logros de adulto en el cuerpo de un niño. Algo que ya han saboreado otros niños antes que el pequeño Anthony. En el escenario nacional e internacional encontramos muchos ejemplos de niños precoces en el deporte.

Es el caso de Gisela Pulido, que con apenas 13 años ya era triple campeona del mundo de kitesurf. Pol Espargaró, reciente campeón de Moto2, empezó a puntuar en el Mundial con solo 15 años. También otro 'as' del motor: Marc Márquez, actual campeón de MotoGP, destacaba encima de una moto con solo 9 años y fue campeón del mundo de 125 cc con 17.  Ricky Rubio, por su parte, logró integrarse en la ACB con solo 14 años. Más joven, a la edad de 13 años, llegó Leo Messi a La Masía. Años después, el argentino se ha convertido en uno de los grandes jugadores de la historia del deporte rey.

Pero son los deportes como el tenis, la gimnasia y el atletismo los que arrojan un mayor número de niños precoces. La rusa Alina Kabáyev comenzó a practicar gimnasia rítmica con 4 años y a los 15 logró la victoria en los Campeonatos de Europa. Las tenistas Mary Pierce, Martina Hingis o María Sharapova (14 años todas) también saborearon las mieles del triunfo a tan corta edad. Rafa Nadal, otro joven campeón, dio sus primeros raquetazos siendo un niño y ganó su primer Roland Garros con 19 años. También fue un niño prodigio el indio Budhia Singh, de 6 años de edad, que tras correr 65 kilómetros de un tirón se convirtió en un fenómeno de masas en su país.

Niños distintos "con una habilidad especial"

Sin necesidad de recurrir a nombres conocidos, existen otros muchos campeones anónimos que pasan a ser niños distintos, con una "habilidad especial" que "les hace destacar de entre todos los de su edad", indica a 20minutosPedro Marcet, responsable del Departamento de Pedagogía de la Fundación Marcet. "Son niños con una autoestima muy alta, y eso es muy bueno siempre que sean humildes".

Sin embargo, la evolución de estos pequeños prodigios y el papel de los padres son continuamente objeto de críticas. ¿Qué consecuencias puede tener un esfuerzo tan grande para el niño? ¿Qué nivel de responsabilidad tienen los padres? ¿Qué formación deben tener ambos?

Según Marcet, pueden existir varios problemas relacionados con estos casos de niños precoces. Uno, el entorno familiar. "Si es negativo, o le presionan mucho, la proyección del chico no acaba bien, porque le generan mucho estrés al imponerle unas expectativas tan altas que no puede superar. Otro problema es él mismo. "Tiene que aprender a ser humilde y saber que, si no se consigue la meta, no pasa nada. Hay que prepararlos para la derrota también".

Por ello, Marcet apuesta por un soporte educativo que haga hincapié en su parte humana. "Deben de rodearse de las personas adecuadas, de buenos entrenadores que les pulan —como diamantes que son o pueden llegar a ser— y trabajen con ellos por encima de los logros o méritos".

"No debemos olvidarnos de que son niños", sostiene Sergio Calafat, entrenador de la Fundación Marcet. "Hay que actuar con ellos con normalidad. Hacerles saber que están por encima de los demás por sus cualidades y que, si trabajan de forma intensiva y adecuada, conseguirán sus objetivos".

Los estudios y la formación, factor clave

Todo sin olvidar los estudios, que tienen un papel fundamental a esta edad. "Si no tienes estudios, te puedes quedar perdido en la vida. Deben saber que el deporte no es todo lo que se vende en los medios. Su futuro tiene que pasar por una buena formación y el deporte no es más que una excusa, pero no lo más importante".

Eso es lo que trabaja Calafat con los niños. "El deporte en sí no favorece el desarrollo personal del niño. Nuestro esfuerzo está en que el deporte sea la excusa perfecta para desarrollar unos valores. Trabajamos con ellos el compañerismo, el esfuerzo, que sean ordenados... Todo esto mejora su rendimiento. Una buena persona acabará siendo buen deportista".

En estos casos, ¿cuál debe ser el papel de los padres? "No deben presionar, tienen que ser papás y no jugar a ser otra cosa. No son ni psicólogos, ni entrenadores", defiende Pedro. "Hay una cosa que pasa mucho: los padres se proyectan en sus hijos. Es aquello de 'lo que no he podido ser yo...'. Y eso no puede ser", sentencia Marcet. "Deben quitarles presión, no añadírsela", sentencia el pedagogo.

"El deporte es fuente de salud, pero también de lesiones"

Una presión que, en ocasiones, lleva al menor a cometer esfuerzos titánicos por conseguir una meta. Algo que totalemente desaconsejado por los médicos. María Dolores Lluna, pediatra del Centro de Salud Luis Oliag de Valencia, cree que "el deporte es fuente de salud, pero también de lesiones. Y más en esa edad".

"Un niño destacará si tiene condiciones y cualidades, no por someterse a un esfuerzo tan grande", dice la sanitaria, que asegura que "el deporte y la competitividad chocan. Es fantástico que los niños hagan deporte, pero de una forma lúdica, normal. Pero se convierte en un inconveniente en el momento que se fuerzan al límite estructuras del desarollo como los músculos, huesos y ligamentos".

Algo que puede pasarle factura a esos niños cuando sean adultos: "Una lesión de niño puede arrastrarse durante mucho tiempo".

Por eso, la doctora recomienda que estos niños prodigio "trabajen su cuerpo de una forma progresiva y se sometan a exámenes médicos regularmente".

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