Raúl, en primero plano, Guti y Ramos, detrás, saludan tras ganar al Atlético.
Raúl, en primero plano, Guti y Ramos, detrás, saludan tras ganar al Atlético (EFE). Acero / EFE

La convincente victoria del Real Madrid ante el Atlético de Madrid ha acrecentado la sensación de que esta Liga ya tiene dueño. Cada jornada que pasa la competición se tiñe de blanco: con siete puntos de ventaja sobre el Barcelona y doce sobre el Villarreal, tercero, en el propio seno de la plantilla blanca empieza a cundir la impresión de que la Liga está casi, casi ganada.

Cuenta el diario Marca que tras ganar en el Vicente Calderón alguien pronunció una frase del vestuario blanco: "Tenemos la Liga en el bote". Y no es para menos, a tenor de lo visto hasta ahora: mientras el Barcelona, con un juego raquítico, sufre para ganar, el Madrid suma tres puntos con facilidad y solvencia aunque su juego no sea excelso.

Números demoledores

El Real Madrid ofrece contundencia y hace casi veinte años que no exhibía unos números tan demoledores. Maneja los partidos a su antojo y da la sensación de haber encontrado la fórmula para el éxito: mucha pegada arriba e Iker Casillas en la portería. Nadie, ni por juego ni por eficacia, parece capaz de hacerle sombra cuando queda un poco menos de media Liga por delante.

Sólo un exceso de confianza o una cierta tendencia a la relajación podría poner al equipo blanco en apuros: ese es el peligro de la frase que se pronunció en el vestuario merengue. Pero a día de hoy eso no parece probable: el Madrid se está mostrando como un equipo hambriento de títulos y sale cada partido a morder. Es verdad: la Liga está en el bote.