Las anillas frustran a Rafa Martínez y la medalla de oro se queda en casa con Yang

Yang,campeón olímpico
Yang,campeón olímpico
REUTERS

Pese al optimismo de los últimos días, las esperanzas de Rafa Martínez de hacer algo importante en la final olímpica individual de gimnasia se esfumaron en un suspiro. El sorteo le deparó comenzar en caballo con arcos y anillas, y precisamente allí se le fueron los sueños por el desagüe. Terminó en décima posición, en una prueba casi religosa para los chinos, que ganó su mito viviente, Wei Yang.

El primer ejercicio de Rafa, en caballo con arcos, le deparó una nota de 15.000, que le colocaba en mitad del grupo. La cosa empeoró en anillas y, pese a un buen salto, llegó a la cuarta rotación en 17º lugar, casi a tres puntos ya del líder, por entonces el coreano Yang, con el otro Yang, el chino, en el cogote.

Las paralelas mejoraron en dos posiciones el escalafón de Rafa y, principalmente, su moral. Salió del ejercicio puño en alto. Mientras, en salto, Yang tomaba el control de la prueba y Hambuechen, otro gran favorito, reaccionaba.

Martínez siguió escalando en barra y suelo, donde logró dos buenas puntuaciones (15.575 y 15.450) que le llevaron hasta la décima posición definitiva, peor que la cuarta de Atenas.

La prueba llegó a la última rotación con Yang casi como ganador. El gimnasta chino no quiso arriesgarse y con un sobrio ejercicio en barra se coronó, con una puntuación espectacular (94.575). Sí se arriesgó el alemán Hambuechen y lo pagó con sus huesos en la colchoneta, quedándose sin medalla. La plata fue para el japonés Uchimura (91.975) y el bronce para el galo Caranobe (91.925), por los 91.500 de Rafa.

La medalla hubiera sido posible de no ser por las anillas.

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