Praça do Comércio
La estatua ecuestre de José I de Portugal preside la Praça do Comércio, en el corazón de Lisboa. GTRES

Además de la gran final del fútbol europeo, Lisboa tiene mucho más que ofrecer a los aficionados madridistas y colchoneros que se acerquen a la capital portuguesa para vivir este partido histórico. Ahí va una miniguía de la ciudad del Tajo, el fado y las sardinas a la brasa:

1. Praça do Comércio. Es el centro neurálgico de Lisboa y donde se encuentra la mayor oficina de turismo de la ciudad, punto clave para cargarse de mapas y folletos antes de comenzar la jornada. Esta plaza rodeada de soportales y que se abre al estuario del Tajo fue diseñada tras el devastador terremoto de 1755 como emblema de la nueva capital lusa. Está presidida por una estatua ecuestre de José I de Portugal y destaca el arco del triunfo de Augusta, del siglo XIX.

2. Torre de Belem. Unos 7 km al oeste del centro, en el barrio marinero de Belem, se levanta el mayor símbolo de Lisboa, esta torre del siglo XVI  bañada por las aguas del Tajo. Es uno de los mejores ejemplos de arquitectura manuelina, un estilo propio de Portugal, caracterizado por sus influencias islámicas. No son pocos los que comparan el arte manuelino con el mudéjar español. A escasos metros de la torre, siguiendo la ribera del Tajo, se llega al Monumento a los Descubrimientos, una mole de hormigón levantada bajo la dictadura de Salazar, en 1960, para conmemorar el 500 aniversario de la muerte de Enrique el Navegante.

3. Monasterio de los Jerónimos. Sin dejar el barrio de Belem no hay que dejar de visitar este imponente edificio, construido en 1501 para celebrar el regreso triunfal de Vasco de Gama de su expedición a la India. Los restos del navegante portugués permanecen aquí, igual que la tumba del poeta Fernando Pessoa.

4. Praça Rossio. Esta gran plaza en pleno centro de Lisboa es una de las más bellas y animadas de la ciudad. Flanqueada por edificios del siglo XVIII cuenta con numerosas terrazas de bares y cafés, que suelen ser punto habitual de encuentro para los hinchas de fútbol. Rossio se comunica con la Praça do Comércio a través de la peatonal Rua Augusta, la calle principal de la Baixa, el barrio más comercial de Lisboa, que fue diseñado por el Marqués de Pombal tras el terremoto de 1755.

5. Elevador de Santa Justa. Lugar imprescindible para obtener magníficas vistas del centro histórico de Lisboa y la praça Rossio. Este ascensor de 45 metros de altura fue diseñado por un discípulo de Gustave Eiffel y se abrió al público en 1901. En la actualidad es uno de los lugares históricos más apreciados por los lisboetas, en pleno barrio de la Baixa.

6. Bairro Alto. Una de las zonas más típicas de la ciudad para salir de juerga por las noches donde seguro acudirán los aficionados que resulten campeones de Europa y tengan la suerte de pernoctar (si pueden) en Lisboa. En el Bairro Alto también abundan los locales de fado, la melancólica canción popular portuguesa, quizás más apropiada para los perdedores. Desde el mirador de San Pedro de Alcántara se obtienen fabulosas panorámicas de Lisboa y el castillo de San Jorge.

7. Alfama. El barrio más antiguo y clásico de Lisboa, repleto de cuestas y coronado por el Castillo de San Jorge, una fortaleza medieval que fue la corte de los reyes de Portugal hasta el siglo XVI. A los pies de esta fortaleza se extiende todo un laberinto de callejuelas en las que, a la hora de la comida, huele a sardinas a la brasa, la especialidad de la zona. Alfama cuenta también con los mejores miradores de Lisboa, como el de Santa Luzia o Portas do Sol. También se halla en sus calles de la catedral de Lisboa, popularmente conocida como La Sé.

8. Una ruta en tranvía. ¿Cansado de caminar por las cuestas de Lisboa? No hay problema. El histórico tranvía número 28, de madera pintada en un amarillo chillón, recorre algunos de los lugares más emblemáticos del centro de la capital portuguesa. Sentado y por poco más de un euro se podrán ver por la ventanilla lugares como la basílica Da Estrela, el Bairro Alto, Chiado o Alfama.

9. Parque das Naçoes. La Exposición Universal de 1998 transformó la fisonomía de esta vieja y degradada zona industrial de Lisboa en una moderna área de recreo para los lisboetas, que suelen acudir en masa los fines de semana. Interminables jardines, modernos edificios como la Torre Vasco da Gama (el edificio más alto de la ciudad con 145 m), un teleférico o el excepcional Oceanario, uno de los mayores acuarios de Europa. Además, se podrá contemplar el mayor puente del continente, el Vasco da Gama, una faraónica obra de 17,2 km de largo que salva el estuario del Tajo.