Masters Augusta
Tiger Woods (segundo por la derecha) y Mark O'Meara (segundo por la izquierda), pasean en la jornada previa a que empiece el Masters de Augusta. SHAUN BEST/REUTERS

Desde este jueves y hasta el domingo tendrá lugar una nueva edición del Masters de Augusta, el torneo que abre el Grand Slam de la temporada que ha tenido en Jack Nicklaus a su mejor campeón (se colocó en seis ocasiones la chaqueta verde).

Este año, como en todos los torneos en que participa, el favorito es el número uno del mundo, el estadounidense Tiger Woods, que se ha hecho en cuatro ocasiones con este Grand Slam. Y resulta complicado batirle, ya que el conocido como El Tigre, ha conquistado en la última década una docena de Salmones o Grandes, a sólo seis del récord que marcó el citado y ya retirado Jack Nicklaus, conocido como el Oso Dorado.

En Augusta, el aura intimidatoria que proyecta Tiger, de 31 años, crece e hipnotiza como las azaleas que florecen por estas fechas en este magnífico campo del estado de Georgia, en donde Bobby Jones hizo realidad un sueño, Nicklaus pasó a la historia y Seve Ballesteros, que regresa antes de pasarse al Tour sénior (el lunes cumple 50 años), obligó a España a interesarse por un deporte entonces catalogado como elitista.

Mickelson, zurdo, el otro favorito

Este año, el rival más directo de Woods será su compatriota Phil Mickelosn, de 36 años y zurdo (en teoría un problema en Augusta, ya que sus dog-leg (giros de las calles) favorecen más al swing de los diestros).

Nacido en San Diego, Mickelson ha ganado dos de las tres últimas ediciones del primer Grande del año (2006 y 2004), y es diestro para todo menos para pegarle con un palo a una bola de golf. ¿En su contra? Esta temporada, salvo, salvo cuando ganó en febrero en Pebble Beach, no está jugando muy bien.

"La experiencia en este campo y la atmósfera que se respira son esenciales para ganar en Augusta", ha señalado Tiger ante los centenares de representantes de los medios informativos de medio mundo que se congregan cada año en este recinto.

Otro de los que suenan fuerte en las quinielas es el fidjiano Vijay Singh, que hace tres semanas ganó de forma brillante el Arnold Palmer Invitational. Tampoco hay que olvidarse de Ernie Els, que lleva en esta temporada una línea ascendente, ni de los números dos y tres del mundo: el estadunidense Jim Furyk y el australiano Adam Scott, que se impuso el pasado domingo en el Shell Houston Open.

Españoles en Augusta. Complicado

El póquer de jugadores españoles que participan este año en Augusta tienen posibilidades de llegar al domingo con alguna aspiración de victoria, pero es un asunto con visos de resultar casi imposible, al margen de que desde el triunfo del escocés Paul Lawrie en el Open Británico en 1999 ningún otro golfista europeo ha sido capaz desde entonces de conquistar un Grande.

Seve Ballesteros, sin competición en sus piernas, nada podrá hacer ante un Augusta alargado bestialmente desde la última vez que lo jugó, en 2003, y desde la última vez que superó un corte, en 1996.

A Sergio García, la eterna esperanza del golf español que ha cumplido ya 27 años, le entusiasma la atmósfera del Augusta National, pero le incomoda en exceso el diseño y sus cuidados.

García, decimotercer mejor golfista del mundo, jugará su novena edición consecutiva y por primera vez sin la supervisión de su padre y entrenador, que lo verá pegado al televisor y al móvil desde Borriol. Pero su inconsistencia en el juego (lleva 18 meses sin ganar) y su escasa paciencia en este campo juegan en su contra.

Tampoco se ha preparado como otros años el malagueño Miguel Ángel Jiménez, concienzudo en Augusta y paciente como el que más. Parece un milagro que repita el domingo del último Masters, cuando lideró el torneo durante casi una hora.

Por último, José María Olazábal se presenta tras una temporada en la que ha sido incapaz de encadenar un juego sólido durante cuatro rondas seguidas, pero con las credenciales que le otorgan ser un golfista que se crece ante las adversidades que presenta el campo.