Gemma Mengual, en Roma
Gemma Mengual, en los Mundiales de Roma, su mejor competición. Logró hacerse con un oro. GTRES

La exnadadora Gemma Mengual, ahora una de las entrenadoras de la selección española de natación sincronizada, garantizó este miércoles en Logroño, donde recibían un galardón, que el equipo nacional "no bajará la guardia" y seguirá en la elite mundial, incluso en un periodo de renovación, en el que llegan componentes nuevas. La selección acudió con 16 componentes a Logroño, donde se  entrenarán durante varios días en y realizarán distintas exhibiciones. "El equipo está en plena renovación de cara a los Juegos de Río. Hay chicas con talento y ganas; con trabajo van a conseguir cosas", comentó Mengual.

Hay chicas con talento y ganas; con trabajo van a conseguir cosas

De cara al Europeo de este año, el equipo español no solo ha cambiado parte de su formación, sino que ha modificado los dos ejercicios de dúos y el de equipo técnico. "No es un torneo nada menor porque está Ucrania, que viene fuerte. Y sobre todo Rusia, que es el equipo con el que hay que medirse", aporta Mengual. En los cambios, las entrenadoras del equipo han tratado de "innovar, pero ya es muy difícil", ha considerado, aunque "se ha hecho un buen trabajo de investigación sobre movimientos, ritmos y coreografías y va a salir bien".

Las nuevas "sirenas" de la natación española "forman un grupo muy divertido, con un gran ambiente y han asumido muy bien la presión que supone estar aquí", ha asegurado Mengual, quien ha destacado "el trabajo que han hecho las veteranas para integrar a las demás". "Pero lo que está claro es que en este equipo siempre hay presión y, si no, te la pones tú", ha asumido la ahora entrenadora.

Mengual aseguró "ni acordarse" de lo sucedido hace meses, cuando la Federación Española relevó a la hasta entonces entrenadora Anna Tarrés. "Las aguas han vuelto a su cauce", comentó al respescto. Mengual, además, reconoció un "gusanillo por tirarse a la piscina con el equipo", pero "no por competir", dado que eso lo hizo veinticinco años y ya no le apetece, aunque sí transmitir a las jóvenes lo que pueda aportar.