Roger Federer gana en Roland Garros
Un emocionado Roger Federer levanta los brazos tras ganar su primer Roland Garros. REUTERS

Sin Rafa Nadal, Roger Federer no perdió su oportunidad, y con lágrimas en los ojos, en esta ocasión de alegría, levantó su primer Roland Garros, un trofeo que se le resistía y que hoy ganó con autoridad.  

En menos de dos horas (1 hora y 55 minutos), y por un 6-1, 7-6 y 6-4, Federer conquista su primera Copa de los Mosqueteros, iguala con 14 Grand Slams a Pete Sampras en el ránking de más títulos en un Grande -3 Abierto de Austrlia, cinco Wimbledon y cinco US Open-  y se convierte en el sexto tenista en ganarlos todos. 

El helvético, que no ha tenido el inicio de temporada esperado, ha resurgido en la superficie que menos se esperaba, la arcilla

El suizo se enfrentó en la final al sueco Robin Soderling, el encargado de apartar del torneo al rey de la tierra batida, de allanar el terreno al número dos del mundo, cansado de ver su sueño desvanecerse cada vez que llegaba a la final y se topaba con Rafa. Pero el héroe de aquella tarde, en la que nos dimos cuenta de que Nadal era humano, nada tuvo que ver con el Soderling que se vio en la final.

El helvético, que no ha tenido el inicio de temporada esperado, ha resurgido en la superficie que menos se esperaba, la arcilla. Y en el polvo ha levantado los dos trofeos que suma en el 2009: Madrid y Roland Garros.

Federer saltó a la Philippe Chatrier dispuesto a no dar margen a su rival. En 23 minutos, 6-1 a su favor y primer set para el bolsillo. Fue entonces cuando despertó el sueco, que en la segunda manga forzó un tie-break que perdió por 7-1. Roger no estaba dispuesto a que nadie se le rebelara, ni la lluvia, que tampoco quiso perderse la final, paró al de Basilea. Su juego rozaba la perfección, y Soderling intentaba una y otra vez plantarle cara sin éxito. Hoy le tocaba a él besar la tierra parisina. Por fin en la final de Roland Garros sonaba el himno suizo, bien recibido por el público francés ansioso como él de que llegara este momento.

A sus 27 años, Roger escribió esta tarde en París una página de la historia del tenis.